Retos y oportunidades de la inteligencia artificial en el mercado laboral

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La inteligencia artificial trae desafíos y oportunidades al mercado laboral y tendrá un importante impacto en la gestión del talento. Este tema ha sido analizado en un estudio, entre cuyas conclusiones destaca que la llegada de esta tecnología al lugar de trabajo requiere una enorme recapacitación del personal.

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La inteligencia artificial (IA) se está colando en nuestra vida cotidiana y en la actividad de las empresas, que están automatizando tareas, y eso necesariamente impacta en el mercado laboral. Y esto se ha analizado en el  Índice de Competitividad por el Talento Global (GTCI), de Adecco Group Institute, junto con Insead y Google, que identifica la capacidad de los países para gestionar el talento e incluye un ranking de ciudades que destacan a nivel mundial por su reputación y su creciente huella en captación, crecimiento y retención del talento global.  

Para los autores del estudio “la inteligencia artificial podría considerarse una nueva fuerza del mercado laboral”, por lo que requiere de un profundo análisis, desde el punto de la oferta y la demanda de trabajo para responder a cuestiones como las competencias que hay que tener para poder aprovechar los avances en esta tecnología o cómo impactará en la gestión de los Recursos Humanos.

En el capítulo dedicado a ella, pronostica que, en el lugar de trabajo y en el mercado laboral, el futuro de la IA dependerá de fructíferas contribuciones mutuas entre seres humanos y máquinas a través de «actividades híbridas». Y para realizar y gestionar dichas actividades de la mejor manera, harán falta nuevas “competencias combinadas”.

Además, se sacan seis conclusiones que afectan al talento global en la era de la inteligencia artificial:

- La brecha entre los líderes en talento (casi todos ellos, países con ingresos altos) y el resto del planeta está creciendo. En el universo de la IA, se ve una diferencia similar. El talento en IA es escaso y está distribuido de forma desigual en las diferentes industrias, sectores y países. Más de la mitad de la población mundial en desarrollo carece de competencias digitales básicas. En la era de la IA, esta diferencia en competencias digitales está aumentando, con unos pocos países que progresan rápidamente, mientras la mayoría del mundo en desarrollo se queda atrás.

- La IA también puede brindar oportunidades importantes a los mercados emergentes para avanzar considerablemente. Los análisis longitudinales del GTCI apuntan que, incluso si es una excepción, más que la regla, algunos países en desarrollo (como China, Costa Rica y Malasia) pueden convertirse en líderes en talento en sus regiones, mientras otros (como Ghana o la India) han mejorado significativamente su habilidad para capacitar, captar, aumentar y retener el talento en los últimos años, por lo que pueden denominarse impulsores de talento.

- Convertir la IA en una fuerza positiva requiere un enfoque proactivo y colaborativo. La IA puede tener una función clave en la prestación de soluciones para ayudar a la humanidad a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU: la educación (con programas digitales personalizados) y la salud (con diagnósticos y seguimiento remotos personalizados, además de análisis de Big Data para supervisar y reducir las enfermedades endémicas y epidemias) son dos de los ejemplos más inmediatos. Sin embargo, esto requerirá la colaboración por parte de varias partes implicadas. Los dos ámbitos (oferta y demanda) de la ecuación IA/talento merecen una atención simultánea: desarrollar las competencias necesarias para garantizar una colaboración óptima entre ser humano y máquina, y crear las condiciones para maximizar el valor social y la sostenibilidad a largo plazo de dicha cooperación.

También es sumamente importante que se diseñe dentro de unos principios rectores universalmente aceptados conforme al Estado de derecho, los derechos humanos fundamentales, la inclusión y la diversidad.

- La aparición de la IA en el lugar de trabajo requiere una enorme recapacitación del personal. En todos los niveles de cualificación, el personal necesitará formación en adaptabilidad, inteligencia social, comunicación y resolución de problemas. La formación continua tendrá progresivamente una función clave en el desarrollo de competencias para fomentar la empatía, la creatividad, la imaginación, el criterio y el liderazgo, que probablemente sigan siendo actividades únicamente humanas. La recapacitación o reciclaje también serán necesarios para la adquisición de las competencias combinadas, con el fin de permitir a seres humanos y máquinas interactuar de forma eficaz y eficiente en actividades híbridas.

- Al introducir la IA en empresas, comunidades o sociedades como un todo, una de las condiciones para la continuidad es la aceptabilidad. Parece crítico elaborar un discurso sobre la IA y el futuro de los trabajos que enfatice sus diversas posibilidades, en vez de simplemente provocar más miedo. No obstante, es fundamental que las personas tengan las oportunidades, competencias e intereses (y se sientan facultadas) para desempeñar los millones de nuevos puestos que creará la IA, de forma directa o indirecta. Debería recalcarse que la IA aumentará directamente las capacidades humanas, y que los equipos formados por seres humanos e IA podrían ser más productivos que aquellos de uno u otro grupo por separado. La automatización basada en la IA también ofrece oportunidades para rehumanizar el tiempo (por ejemplo, a través de un mejor equilibrio entre la vida personal y laboral humana) y para ofrecer trabajos más estimulantes intelectualmente.

- Las ciudades se están esforzando por convertirse en centros de IA y atraer a talentos relevantes. Estos esfuerzos se traducen en diversas iniciativas y estrategias (como planes de estudios en universidades y escuelas locales y políticas agresivas para detectar, captar y retener al talento en IA). En muchos aspectos, este trabajo coincide con las estrategias de las ciudades para transformarse en inteligentes, a medida que la IA se convierte en un motor principal de la transformación local de las redes de transporte, eléctricas y otros componentes fundamentales de las estrategias urbanas. Actualmente y, cada vez más, en el futuro, las ciudades siguen siendo los principales bancos de pruebas para nuevas herramientas basadas en IA, como el reconocimiento facial, la televigilancia o los vehículos de conducción autónoma. La experiencia demuestra que la percepción del valor de estas tecnologías varía enormemente de una ciudad a otra.