Consejos para que las pymes mantengan su competitividad

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Digitalización pymes Dynabook

Tras más de dos años de pandemia y un contexto económico de incertidumbre las pequeñas y medianas empresas necesitan acelerar su digitalización para seguir siendo competitivas. Esta es una de las cuatro recomendaciones que los expertos de Dynabook, heredera de Toshiba, han reunido para las pymes.

Las pymes siempre se han visto obligadas a encontrar y aprovechar cualquier oportunidad para seguir siendo competitivas y más en tiempos de crisis. Dynabook ha reunido una serie de recomendaciones para que puedan lidiar con el actual contexto de incertidumbre.

1. Acelerar la transformación digital 
Un reciente informe del Foro Económico Mundial ha revelado que las PYMES se encuentran todavía en un nivel de madurez tecnológica entre bajo y moderado. Menos de una cuarta parte (23%) señalaron que los cambios provocados por la pandemia habían provocado la aceleración de sus objetivos de transformación digital. Sin embargo, las que sí adoptan tecnologías emergentes como la IA, y siguen pasando a sistemas basados en la nube, por ejemplo, están viendo una notable transformación en la productividad y la eficiencia, gracias a un mejor acceso a nuevos mercados, operaciones más ágiles y reducción de los costes generales. 
 
Mientras que las pequeñas empresas que tardan en transformar digitalmente sus operaciones intentan mantener un CAPEX bajo a corto plazo, las que están madurando en la digitalización se están preparando para ser más resistentes a los continuos cambios en el mercado, lo que les permite asegurar su ventaja competitiva en el futuro.

La clave de este proceso es la tecnología en la nube, que es crucial para la capacidad de respuesta y la agilidad. Con los proveedores de tecnología, las tecnologías y los conocimientos adecuados, las pequeñas empresas pueden acelerar sus esfuerzos de transformación, para estar mejor preparadas para navegar por todo lo que se avecina. 

2. Utilizar las herramientas adecuadas 
Los dispositivos de los empleados son algo más que un medio para conseguir un fin. Aunque las pymes deben dar prioridad a las conversaciones sobre las expectativas de los empleados con respecto a los dispositivos, los empresarios también deben tener en cuenta otras características funcionales básicas de los éstos, como la movilidad, la seguridad, la fiabilidad y la conectividad, además del factor de forma y el diseño. El trabajo híbrido ha llegado para quedarse, por lo que es vital proporcionar un grado de libertad a través de los dispositivos del usuario final. Por ello, deben invertir en dispositivos ligeros y compactos, pero potentes y seguros.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la renovación periódica de los dispositivos para garantizar que los empleados puedan disponer de las últimas tecnologías y evitar, de esta manera, cualquier disparidad no deseada entre la tecnología personal y la del lugar de trabajo.

Para garantizar el futuro de su estrategia de participación de los empleados y seguir siendo atractivas para los nuevos talentos y los ya existentes, es vital, a juicio del proveedor, que adopten un nuevo modelo de adquisición y aprovisionamiento de tecnología, en particular de dispositivos de usuario final, que implique a sus trabajadores desde las primeras fases. Para las empresas más pequeñas, hay mucho en juego y uno de sus activos más importantes es su personal: los empleados son, sobre todo, la cara y la voz de la empresa, y su productividad impulsa el avance de la organización.

En la era digital actual, permitir a los empleados elegir la tecnología que quieren utilizar es una de las formas más importantes de retener el talento. De hecho, un reciente estudio de Gensler sobre el lugar de trabajo reveló que el 76% de los empleados afirma que tener la posibilidad de elegir la tecnología tendría un impacto positivo en su rendimiento, mientras que el 60% dijo que probablemente afectaría a su satisfacción laboral. Atraer y retener el talento proporcionará, en definitiva, una ventaja sobre su competencia. 

3. Aumentar la agilidad y la adaptabilidad  
La agilidad y la adaptabilidad indican que una empresa es capaz de reconocer y aprovechar al máximo las oportunidades. Esto es fundamental ya que las pymes no disponen de los mismos recursos que las empresas más grandes, por lo que ser flexibles puede ser a menudo el factor determinante que garantice que sigan el ritmo de un panorama tecnológico en constante cambio y de la creciente demanda de los consumidores.

Por tanto, la disrupción es una buena manera de adelantarse a la competencia. De hecho, una investigación de McKinsey Agile Tribe muestra que las organizaciones ágiles tienen un 70% de posibilidades de estar en el cuartil superior de salud organizativa, uno de los mejores indicadores de rendimiento a largo plazo.

Las tecnologías como la inteligencia artificial tienen un mayor y más positivo impacto en la agilidad. Las herramientas de colaboración que permiten el trabajo a distancia, la automatización y la analítica para ayudar a gestionar y dar sentido a los datos de los clientes y los empleados tienen cabida aquí. En concreto, el análisis avanzado de datos puede ayudar a los responsables de la toma de decisiones a descubrir cuellos de botella, mejorar la eficiencia e identificar áreas de optimización. Para las pymes, las operaciones digitalizadas generarán este tipo de datos para su análisis.

4. Subcontratar cuando sea necesario 
Las ventajas competitivas de la externalización pueden ser numerosas, pero este tipo de estrategia debe aplicarse con cuidado. Por ejemplo, en periodos de crecimiento las empresas pueden descubrir que se beneficiarían de personal adicional, pero no pueden permitirse el gasto de contratar y mantener a más empleados a tiempo completo, y esto frena el impulso y limita el crecimiento. Para las pymes que se encuentran en esta situación, la externalización del trabajo puede ser más beneficiosa. Es más asequible que crear un equipo interno y una buena forma de acceder a nuevos talentos y mantener el crecimiento mientras se mantiene el núcleo del equipo centrado en las tareas internas.

Para el proveedor, la principal ventaja de la subcontratación es que les permite reenfocar y reorientar su actividad hacia su máxima prioridad: ser competitivas. El núcleo de una empresa es su individualidad, lo que puede ofrecer por encima de sus rivales.

En un entorno competitivo, es fácil perder esto de vista, por lo que es importante recordar que hay cosas que no deben subcontratarse. Como regla general, todo lo que da a una pymes su originalidad y sus valores debe permanecer en la empresa. La externalización debe asignarse a las tareas administrativas que ahorran tiempo y permiten a las empresas centrarse en lo que las hace diferentes.