Los ciberataques más dañinos ya no serán los más complejos, sino los más creíbles

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La inteligencia artificial ha transformado por completo el panorama del cibercrimen. El ransomware, el robo de identidad digital y los fraudes telefónicos encabezan un ranking donde la frontera entre lo legítimo y lo falso se vuelve cada vez más difusa.

Según Panda Security, en 2026 los ataques más peligrosos serán aquellos que explotan la confianza humana mediante suplantación hiperrealista, accesos ilegítimos y manipulación psicológica. El análisis muestra que ya no hace falta ser un experto para causar un daño masivo.

La IA permite crear identidades falsas, voces clonadas, correos indistinguibles de los reales y engaños extremadamente convincentes. El resultado es un escenario donde la confianza se convierte en la principal vulnerabilidad. A partir de esta premisa, Panda Security establece el ranking de los diez ciberataques más peligrosos del año:

1.     Ransomware: el ataque más devastador sigue evolucionando

El ransomware continúa liderando el ranking por su impacto directo en la continuidad del negocio. Ya no solo cifra sistemas: roba datos, extorsiona y presiona reputacionalmente. El punto de entrada suele ser credenciales robadas, autenticación multifactor (MFA) débil o accesos mal protegidos. La recuperación implica crisis reputacional, notificaciones legales y decisiones bajo enorme presión.

2.     Robo de identidad digital: el ataque silencioso

Un infostealer oculto en una extensión aparentemente inocua puede robar credenciales, cookies y tokens de sesión. El atacante entra “como si fueras tú”, sin levantar sospechas. La defensa pasa por reforzar la identidad como nuevo perímetro: MFA resistente al phishing, control de software y sesiones más cortas.

3.     Fraudes por teléfono: la ingeniería social se vuelve hiperrealista

El business email compromiso (BEC) evoluciona gracias a la IA: voces clonadas, vídeos creíbles y correos perfectos. Una llamada del “CEO” pidiendo un pago urgente puede desencadenar un fraude millonario. La tecnología no basta: se necesitan procesos antifraude estrictos y verificaciones fuera de banda.

4.     Ataques a la cadena de suministro: el eslabón más débil

Los atacantes prefieren comprometer a un proveedor o integrador para entrar con credenciales legítimas. La mitigación exige inventariar accesos, exigir MFA fuerte, limitar permisos y reforzar contratos con obligaciones de seguridad.

5.     Vulnerabilidades en el perímetro: la carrera contra el reloj

Cuando se publica una vulnerabilidad crítica en VPN, firewalls o gateways, los atacantes escanean internet en cuestión de horas. La disciplina en parches, la reducción de superficie de ataque y la monitorización temprana son esenciales.

6.     Configuraciones inseguras en la nube

Permisos excesivos, secretos mal gestionados o APIs expuestas pueden abrir la puerta a robos de datos o uso fraudulento de recursos. La solución pasa por vaults, IAM estricto, escaneo continuo y revisiones de postura cloud.

7.     Ataques al software y al pipeline de desarrollo

Typosquatting, dependencias maliciosas o pipelines comprometidos pueden introducir código dañino directamente en producción. Blindar el proceso con firmado de artefactos, control de dependencias y SBOM es clave.

8.     El helpdesk como puerta de entrada

El MFA puede ser robust, hasta que alguien lo resetea sin verificar correctamente la identidad. Se requieren procesos estrictos, alertas ante cambios y formación específica del personal de soporte.

9.     Riesgos internos: desde el contratista al falso empleado remoto

Permisos amplios y falta de controles pueden convertir un error o una identidad fraudulenta en un incidente grave. La mitigación exige separación de funciones, revisiones periódicas y cultura de reporte.

10.     Ataques de denegación de servicio

Siguen siendo relevantes por su impacto directo y porque a menudo sirven como cortina de humo para intrusiones más graves. La defensa combina protección DDoS con observabilidad y procedimientos claros.

El atacante ha aprendido que la confianza es la puerta más fácil de abrir, y las organizaciones deberán reforzarla si quieren resistir el nuevo panorama de amenazas.