Telegram deja de ser el canal preferido del cibercrimen

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El creciente número de canales clandestinos que se han cerrado y algunos inconvenientes de la plataforma para actividades criminales, como la ausencia de cifrado extremo a extremo, están provocando que cada vez más grupos opten por otras soluciones.

Según el último informe de Kaspersky Digital Footprint Intelligence, Telegram cada vez es menos utilizado por los ciberdelincuentes. La plataforma ha sido durante muchos años la vía de comunicación preferente de muchos grupos, gracias a elementos como el almacenamiento ilimitado o los bots automatizados, que permiten gestionar consultas, procesar pagos con criptomonedas o distribuir información sin intervención humana.

Sin embargo, después de la breve detención de Pável Dúrov, cofundador de la compañía, en 2024 en Francia, la colaboración de Telegram con las autoridades ha ido en aumento y el número de canales clandestinos que se han bloqueado se ha disparado. Sin ir más lejos, Kaspersky recuerda que precisamente en 2024 la Guardia Civil desmanteló una red de phishing bancario que utilizaba Telegram para ofrecer a otros delincuentes kits de robo de credenciales.

Kaspersky ha analizado más de 800 canales delictivos bloqueados entre 2021 y 2024. Si bien, por un lado, la vida útil de los canales clandestinos es mayor que antes (los que permanecen activos más de 9 meses se duplicaron en la segunda mitad del periodo estudiado), los canales bloqueados han aumentado drásticamente desde octubre de 2024.

Los otros inconvenientes de Telegram

A ello “se suman otros inconvenientes: la ausencia de cifrado de extremo a extremo por defecto, la imposibilidad de gestionar sus comunicaciones desde servidores propios debido a la infraestructura centralizada de Telegram y el código cerrado del servidor”. Al parecer, grupos como BFRepo, que tiene cerca de 9.000 miembros, o Angel Drainer han pasado a otras plataformas o incluso han creado las suyas propias.

Vladislav Belousov, analista de Digital Footprint en Kaspersky, explica que “Telegram sigue siendo una herramienta útil para los estafadores, pero la relación entre riesgo y beneficio está cambiando. Aunque algunos canales permanecen online más tiempo que antes, el volumen creciente de bloqueos hace imposible garantizar estabilidad. Cuando una tienda o servicio desaparece de un día para otro y reaparece solo para volver a ser eliminado semanas después, mantener un negocio se vuelve muy complicado”.