El 93% de la inversión en IA se destina a tecnología y solo el 7% a las personas

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Deloitte oficina

Aunque el 66% de los líderes considera esencial definir cómo deben trabajar conjuntamente personas e IA, solo el 7% ha avanzado en este ámbito. Deloitte alerta de que la competitividad futura dependerá de rediseñar el trabajo, acelerar la adaptabilidad y construir modelos efectivos de colaboración entre humanos y máquinas.

Deloitte analiza en su informe Tendencias Globales de Capital Humano 2026 cómo las organizaciones atraviesan una nueva era marcada por la inteligencia artificial, la adaptabilidad y la ventaja humana. El estudio señala que las empresas se enfrentan a puntos de inflexión que están redefiniendo el trabajo, el talento y la competitividad empresarial.

El documento subraya que la inversión en IA está profundamente desequilibrada, ya que el 93% se dirige a tecnología y solo el 7% a las personas, pese a que el factor humano será decisivo para maximizar el retorno de esta transformación. La ventaja competitiva, advierte Deloitte, ya no residirá únicamente en desplegar tecnología, sino en la capacidad de diseñar modelos efectivos de colaboración entre humanos y máquinas.

Sin embargo, aunque el 66% de los líderes considera esencial definir cómo deben trabajar conjuntamente personas e IA, solo el 7% afirma haber avanzado realmente en este ámbito.

Joan Pere Salom, socio responsable de Human Capital en Deloitte, afirma que “las tensiones que atraviesa el mundo laboral han alcanzado un punto de inflexión. La ventaja competitiva no se obtiene únicamente mediante el despliegue de inteligencia artificial, sino a través de un diseño intencional de cómo humanos y máquinas colaboran para multiplicar el impacto humano”.

 

Adaptabilidad, cultura y modelos dinámicos

El informe advierte que muchas organizaciones están incorporando IA sobre estructuras heredadas sin rediseñar realmente el trabajo, y que el 84% aún no ha adaptado roles ni modelos organizativos al impacto de la inteligencia artificial.

La rapidez y la flexibilidad se consolidan como factores clave. Siete de cada diez líderes afirman que su principal estrategia competitiva en los próximos tres años será aumentar la capacidad de adaptación de la organización. Sin embargo, solo el 28% opera hoy con equipos dinámicos capaces de reorganizarse según las necesidades del negocio.

A ello se suman los retos culturales. El 65% de los directivos considera que la cultura de su organización debe evolucionar significativamente para responder al impacto de la IA, pero solo el 5% reconoce estar realizando grandes avances en este ámbito.

Deloitte concluye que las organizaciones más competitivas serán aquellas capaces de integrar de forma coherente personas, tecnología y datos, desarrollando una ventaja humana diferencial basada en la creatividad, la adaptación y el criterio en entornos inciertos.