La nueva IA exige reevaluar la estrategia de actualizaciones
- Seguridad
Soluciones como Lightwell, de Red Hat e IBM, permiten arreglar vulnerabilidades en menos de 24 horas, pero el problema del retraso en las actualizaciones y los parches se mantiene si las organizaciones tardan mese en llevarlos a producción por la lentitud de los procesos internos.
En los últimos meses, hemos visto como algunos de los más punteros modelos de inteligencia artificial han demostrado sus capacidades para descubrir vulnerabilidades en los sistemas. Si las vulnerabilidades eran ya uno de los vectores de ataque más relevantes, la llegada de la IA agentiva y de los modelos LLM más avanzados ha extremado el riesgo que suponen.
Con el proyecto Lightwell, impulsado por Red Hat e IBM desde el mes de mayo, se intenta poner coto a esta problemática ofreciendo seguridad a la cadena de suministro del software open source. Lightwell empezó a comercializarse en el mes de junio y, al menos en Estados Unidos, ya se ofrece gratuitamente en universidades, en Organizaciones No Gubernamentales y en think tanks.
Lightwell ha tenido una buena acogida porque, como explican desde Red Hat, permite "enviar vulnerabilidades de software de forma confidencial y recibir parches certificados y adaptados a versiones anteriores para entornos legados". Un proceso muy ágil porque se produce en un periodo de apenas 24 horas. Una agilidad necesaria en un momento en que entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y la creación de un exploit hay un plazo cada vez más breve.
Sin embargo, los flujos internos de la organización también tienen que seguir ese ritmo acelerado para que una solución como Lightwell sea realmente útil. Todo el ciclo de revisión y realización de parches y actualizaciones tiene que ser revisado para no suponer un cuello de botella, teniendo en cuenta que "todo el ciclo de escaneo, corrección y despliegue debe moverse a la velocidad de una máquina, no a la de un ser humano".
Gunnar Hellekson, vicepresidente y General Manager de Lightwell en Red Hat, explica que "adquirir una solución como Lightwell es relativamente fácil, pero sentar las bases para extraer un valor real de ella requiere disciplina. Lightwell funciona como un torrente de datos que convierte las correcciones de seguridad de código abierto en un flujo masivo en tiempo real. Si sus procesos internos de despliegue no están preparados para gestionar ese caudal, el torrente terminará inundando su entorno, creando caos donde se buscaba control".