La IA transforma la gestión del talento y obliga a las empresas a replantear sus modelos de trabajo
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Expertos reunidos en DES 2026 coincidieron en que la inteligencia artificial impulsará la productividad, pero exigirá nuevas competencias, formación continua y una revisión de los procesos de gestión de personas
La incorporación de la inteligencia artificial a las organizaciones ya no se limita a la automatización de tareas o a la mejora de procesos operativos. Su impacto comienza a extenderse a uno de los ámbitos más estratégicos para las empresas: la gestión del talento. La irrupción de herramientas basadas en IA está modificando la forma de trabajar, redefiniendo las habilidades más demandadas y obligando a compañías y administraciones públicas a revisar sus políticas de formación y desarrollo profesional.
Este fue uno de los principales mensajes trasladados durante DES 2026, donde responsables de empresas tecnológicas, compañías de distintos sectores y representantes de la administración analizaron cómo la inteligencia artificial está transformando la organización del trabajo y las competencias necesarias para desenvolverse en un entorno cada vez más digitalizado.
Los participantes coincidieron en que el verdadero reto ya no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas, sino en conseguir que las personas sepan utilizarlas para generar valor. La tecnología, señalaron, solo produce resultados cuando va acompañada de una adecuada gestión del cambio y de un liderazgo capaz de facilitar la adaptación de los equipos.
La IA como apoyo a las personas, no como sustitución
Durante una de las sesiones dedicadas al talento, Mar Romero, people & ESG director Europe de ALSEA, defendió que la transformación digital debe centrarse en facilitar el trabajo de las personas y no únicamente en implantar nuevas tecnologías.
En este sentido, explicó que uno de los principales desafíos consiste en acompañar a los profesionales durante el proceso de adopción de la inteligencia artificial, teniendo en cuenta las diferentes generaciones que conviven actualmente en las organizaciones y los distintos niveles de madurez digital.
Por su parte, Andrés Ortega, Chief People Officer de Petit Palace, quien explicó que la aplicación práctica de la inteligencia artificial en su organización busca mejorar tanto la experiencia del cliente como la eficiencia de los procesos internos.
Según indicó, la automatización debe aplicarse únicamente allí donde aporte beneficios reales para el negocio y siempre respetando la cultura corporativa de cada organización. A su juicio, el éxito de estos proyectos depende tanto de la tecnología como de la capacidad para integrarla en la forma habitual de trabajar de las personas.
La relación entre inteligencia artificial y productividad también ocupó un lugar destacado en la agenda del congreso. Miguel Escassi, head of government affairs and public policy de Google Iberia, destacó que España dispone de una oportunidad para impulsar su competitividad mediante una adopción más amplia de estas tecnologías.
Durante su intervención recordó que el ritmo de implantación sigue siendo desigual entre empresas. Mientras las grandes organizaciones avanzan con mayor rapidez, la incorporación de la inteligencia artificial en las pequeñas y medianas empresas continúa siendo limitada, lo que puede traducirse en diferencias significativas de competitividad durante los próximos años.
Las habilidades ganan peso frente a los perfiles tradicionales
Uno de los debates más relevantes del encuentro giró en torno al futuro del empleo y al tipo de profesionales que demandarán las organizaciones en los próximos años.
Ángel Sáenz de Cenzano, country manager de LinkedIn para España y Portugal, defendió que la inteligencia artificial está acelerando una transformación que va mucho más allá de la desaparición o creación de determinados puestos de trabajo. En su opinión, el cambio más importante afecta al contenido de los propios roles profesionales.
Las empresas, explicó, evolucionan hacia modelos donde las habilidades adquieren un peso creciente frente a las titulaciones tradicionales. La capacidad de adaptación, el aprendizaje continuo y el dominio de nuevas herramientas digitales serán factores cada vez más determinantes para acceder a oportunidades profesionales.
Formación continua para empresas y administraciones
La necesidad de impulsar el aprendizaje permanente fue otro de los mensajes compartidos por los participantes en el congreso. Tanto el sector privado como las administraciones públicas coincidieron en señalar que la actualización constante de competencias será uno de los pilares para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial.
Mercedes Marín, directora general de Formación de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, destacó el papel de la formación como herramienta para mejorar las capacidades profesionales y facilitar la modernización de los servicios públicos.
Con todo, la principal conclusión fue que la inteligencia artificial transformará profundamente el trabajo, pero su éxito dependerá menos de la tecnología que de la capacidad de las organizaciones para desarrollar nuevas habilidades, formar a sus profesionales y gestionar el cambio de manera efectiva. En ese escenario, el talento seguirá siendo el principal factor diferencial para convertir la innovación tecnológica en una ventaja competitiva.