“El liderazgo tecnológico en 2026 requiere un perfil mucho más híbrido y humano”, Isabel Bellot, La Salle-URL

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La falta de talento cualificado es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el proceso de transformación digital de muchas organizaciones. La escasez de profesionales se agrava todavía más cuando hablamos de capacidades específicas de nuevas tendencias TIC y de perfiles capaces de transformar esa tecnología en una palanca real para la dinamización del negocio. Para hablar de este desafío y de cómo la universidad trata de responder a esta necesidad, hablamos con Isabel Bellot, coordinadora del Máster en Dirección Tecnológica de La Salle-URL y CDTO en Grant Thornton, quien también nos adelanta algunos detalles del nuevo Máster Universitario en Dirección Tecnológica e Innovación Digital.

España se encuentra en una encrucijada tecnológica. Mientras el proceso de digitalización avanza a un ritmo sin precedentes, impulsando la economía digital hasta suponer 1 de cada 4 euros del PIB nacional, las empresas se enfrentan a un muro invisible: la falta de talento cualificado.

A día de hoy, se estima que el país mantiene entre 120.000 y 140.000 vacantes tecnológicas sin cubrir, una cifra que la patronal DigitalES identifica como el principal "cuello de botella" para la competitividad del tejido empresarial. No se trata de una escasez puntual, sino de un desafío estructural. A pesar de los esfuerzos de recualificación, el informe de la Década Digital de la Comisión Europea sitúa a España todavía por debajo de la media comunitaria en porcentaje de especialistas TIC sobre el empleo total, una brecha que amenaza con cronificarse.

Tal y como nos explica Isabel Bellot, “la demanda de perfiles tecnológicos se ha multiplicado de manera clara. De hecho, los perfiles expertos en IA se ha disparado por encima del 454%. Esto se traduce en un claro desajuste entre la demanda y la oferta, porque los perfiles digitales en España solo representan un 3,2%, situando a nuestro país por debajo de la media europea, que se sitúa en el 3,9%”.

Otro factor de debilidad es la baja adopción de tecnologías avanzadas, de IA o analítica de datos, lo que hace que el nivel de digitalización aun sea muy básico, no traduciéndose todavía en un aumento de productividad. Se unen a ello otros factores como la alta rotación laboral, la insatisfacción salarial y la brecha de género, que todavía no se ha reducido”.

 

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No se trata solo de conocimiento tecnológico

Este problema, como vemos, no tiene solo una vertiente, y una muy importante es “la falta de talento híbrido, es decir, formación tecnológica con capacidades y conocimiento de negocio: perfiles que conectan y traducen la tecnología en valor empresarial”.

Por otra parte, son claves y muy escasos aún perfiles expertos en IA, analítica de datos, ciberseguridad avanzada, automatizaciones inteligentes, lo que, en opinión de nuestra interlocutora, “impacta plenamente en la competitividad de la empresa y su posicionamiento ante la competencia, pues no pueden avanzar en innovación al ritmo que el mercado requiere. Además, la vorágine tan exponencial de nuevas tecnologías requiere que los profesionales estén formándose de manera rápida y constante”.

 

Nuevos modelos de generación de talento

El sector de la educación está inmerso en un planteamiento de cambio integral, pues sabe que los modelos actuales están quedándose obsoletos. Tal y como apunta Isabel Bellot, “toda la educación en los diferentes verticales que componen la oferta formativa en La Salle-URL está en plena revolución. Se apuesta, tanto en grados como en masters y en programas cortos de especialización, por transformar la manera de enseñar. Los profesores no son solo formadores, también acompañan y capacitan, y los alumnos buscan un aprendizaje ágil basado en casos reales prácticos”.

 

 

“La vorágine tan exponencial de nuevas tecnologías requiere que los profesionales estén formándose de manera rápida y constante”

Algo destacado para nuestra interlocutora es “trabajar en una formación transdisciplinar que combine una excelencia académica, basada en innovación tecnológica, con la responsabilidad ética, pues no son frentes independientes. Hay que anticipar tendencias y, a la vez, formar líderes para trabajar en entornos complejos desde una visión de ‘humanismo tecnológico’. De hecho, hablamos mucho en La Salle-URL de este enfoque, pues en él hay una ventaja competitiva importante: La Salle-URL es el único centro universitario con una Facultad de Filosofía, una Escuela de Business Management y una Escuela de Ingeniería,además de una Escuela de Arquitectura. Gracias a los planes cruzados y al conocimiento y debates entre estos ámbitos de conocimiento, podemos aprovechar el conocimiento de los negocios y las tecnologías y cruzarlo con el pensamiento crítico y el humanismo, dándole ese valor diferencial frente a otras escuelas de negocio que no disponen de programas como un Máster Universitario en Filosofía y Debates Contemporáneos sobre las Artes y la Tecnología, lo que constituye la base para que las empresas puedan disponer de talento que no solo tiene que ser tecnológico, sino que además debe cuidar del uso ético, por ejemplo, de la IA”.

 

Liderazgo tecnológico y perfiles híbridos

Para Isabel Bellot, “el liderazgo tecnológico en 2026 requiere un perfil mucho más híbrido y humano.  Ya no puede ser el ‘mejor programador del equipo’. Tiene que poner foco en cualidades directivas y humanas. Salir de su zona de confort y adquirir skills para liderar con visión estratégica y de negocio. Tener un liderazgo adaptativo y humano donde la empatía, la inteligencia emocional, la autonomía responsable y el cambio constante van a ser sus elementos clave. Y, por supuesto, ser capaz de integrar la IA en el negocio con criterio, como una palanca estratégica, no como un fin”.

España en el panorama del talento internacional

En palabras de Isabel Bellot, “España se ha consolidado como un ecosistema de desarrollo europeo, albergando centros de innovación y hubs tecnológicos atractivos para la gente joven, lo que aporta un nivel de madurez en crecimiento, con capitales como Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia o Bilbao, que se han posicionado además con un crecimiento en número de startups. En definitiva, España es un exportador de talento”.

 

Limitaciones al desarrollo del talento

Según explica Bellot, “entre los errores empresariales, continúa siendo un problema entender la transformación digital como un mero cambio tecnológico. Este hecho hace que la alta dirección no invierta en cultura y talento, en gestión del cambio y en adaptación y adopción. Muchas empresas son reactivas sin invertir en reskilling. Por otra parte, la oferta formativa a veces está alejada de la realidad empresarial o es lenta en adaptar los planes educativos a las necesidades del mercado”.

 

 

“Necesitamos un liderazgo adaptativo y humano donde la empatía, la inteligencia emocional, la autonomía responsable y el cambio constante sean sus elementos clave”

Sin embargo, “la universidad se mueve más deprisa de lo que muchos directivos en la empresa son capaces de activar para adoptar y contratar a las personas que vienen formadas. Los estudiantes no encuentran el lugar adecuado, o por falta de dedicación de recursos en la empresa para inversión y modernización o por el cambio cultural, haciendo que los jóvenes formados entren en una vorágine de cambios continuados de trabajo buscando demanda más actualizada”.

 

Formación transformadora del mercado

La capacitación de los profesionales es una palanca transformadora del mercado, tanto desde el punto de vista de las tendencias tecnológicas como desde la perspectiva de la evolución de la propia formación.

En el caso de las primeras, nos habla Isabel Bellot de la “inteligencia artificial general, que pasará de ser una ventaja competitiva a un requisito básico en todos los sectores. Su impacto real se verá cuando esté integrada en la estrategia y operativa diaria de las empresas. Otras dos tendencias destacadas serán los Agentes Autónomos, que redefinirán la productividad; y la Green Tech, con la sostenibilidad vinculada a la eficiencia del software”.

En cuanto a las propias tendencias formativas, destaca “la formación continua (lifelong learning), porque la idea de ‘estudiar una carrera y listo’ ha muerto. Profesionales e instituciones deben adoptar microcredenciales y formación bajo demanda. Los planes de formación se van a reconvertir en planes donde el alumno elegirá su composición formativa de manera que le permita realizar un aprendizaje continuado a lo largo del tiempo”.

A esto se añade “la hiperespecialización en IA y datos, con nuevos perfiles muy demandados, como los especialistas en entrenamiento y despliegue de sistemas de IA, que se pueden ya formar en ciclos de FP; la consolidación del trabajo híbrido y flexible, con descentralización del talento apoyado en infraestructura digital robusta; y los denominados nómadas del conocimiento, personas con valor que trabajan a tiempo parciales para diferentes empresas”.

Con todo, “las organizaciones deben crear una cultura de aprendizaje continuo y alinear TI y negocio; las instituciones educativas deben diseñar programas modulares y en colaboración con la empresa; y los profesionales deben adoptar una mentalidad de aprendizaje constante, combinando la especialización técnica con el desarrollo de soft skills como el pensamiento crítico y la adaptabilidad”.

 

Una nueva filosofía de formación

En palabras de Isabel Bellot, “La Salle-URL, como institución pionera, propone un ecosistema de interconexión total. Su enfoque se basa en la conexión empresa-universidad, con proyectos reales dentro del currículo; la transdisciplinariedad, es decir, mezclar perfiles de ingeniería con los de gestión y arte, entre otros; y el humanismo tecnológico, formar personas que entiendan el impacto social de lo que construyen, con el objetivo de formar líderes capaces de adoptar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías ‘con criterio’.

 

“Las organizaciones deben crear una cultura de aprendizaje continuo y alinear TI y negocio”

De hecho, “buscando la anticipación y adaptación estructural, se ha creado la figura de Provost y una Oficina de Estrategia y Transformación Digital con una gestión basada en datos y una transformación continua para anticiparse a las tendencias y no solo reaccionar a ellas”.

Un claro ejemplo de esta visión es el Máster Universitario en Dirección Tecnológica e Innovación Digital, un programa que se imparte tanto de forma presencial como on-line y que es “respuesta directa a la necesidad de perfiles ‘puente’. No se trata de un máster técnico puro ni un MBA tradicional, sino que es la fusión de ambos y prepara a los profesionales para liderar la transformación digital, gestionar presupuestos tecnológicos y, sobre todo, para ser los arquitectos de la estrategia de innovación en un entorno de cambio constante. Es el nexo que convierte la tecnología en valor de negocio”.

Para Isabel Bellot, “mientras que otros programas se centran en la especialización técnica (como los nuevos cursos de FP en IA  o los grados en diseño y tecnología), este máster aborda la brecha directiva y estratégica, formando al perfil que necesita España para convertir la inversión tecnológica en un verdadero motor de productividad e innovación”.