“Estamos entrando en una nueva era en la que el software colabora activamente con las personas”, Alberto Pinedo, Microsoft
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En esta entrevista, Alberto Pinedo, National Technology Officer de Microsoft España, nos aporta su punto de vista sobre la evolución que se está viviendo en el ámbito del software empresarial con la introducción de la inteligencia artificial agéntica. Destaca que lo importante de esta disrupción es poder crear una IA personalizada para las necesidades específicas de cada organización, llevando la automatización de tareas y procesos a un nuevo nivel, y nos aporta la visión de Microsoft sobre el futuro de esta tecnología y cómo cambiará los modelos operativos en las empresas.
La IA agéntica se está integrando en la mayoría de las aplicaciones y servicios empresariales para ofrecer soluciones personalizadas. ¿Qué ventajas aporta a una organización contar con una inteligencia artificial diseñada a medida de sus necesidades?
Si lo pensamos con calma, lo que realmente marca la diferencia no es “tener IA”, sino contar con una inteligencia artificial diseñada a medida de las necesidades reales del negocio. Cuando la IA se ajusta de verdad a lo que la organización hace y necesita, deja de ser una herramienta genérica y se convierte en un motor real de transformación. Pasamos de hacer pruebas y pilotos aislados a generar impacto real y tangible, integrando la inteligencia artificial de forma transversal en los procesos, en la toma de decisiones y en la experiencia diaria de las personas que trabajan en la organización.
Las compañías que ya están dando este paso no se quedan en pequeños automatismos. Están automatizando procesos completos, mejorando la productividad de los equipos y acelerando la toma de decisiones en áreas muy concretas: las operaciones del día a día, las ventas, la gestión de recursos humanos o la atención al cliente. Lo interesante aquí es que no se trata solo de incorporar nueva tecnología por incorporarla. Se trata de rediseñar cómo funciona el negocio apoyándonos en una IA que entiende su contexto específico de datos y procesos, y que encaja con él.
La inteligencia artificial agéntica lleva todo esto un nivel más allá. Tal y como comentábamos anteriormente, la diferencia con los enfoques tradicionales de automatización es clara: los agentes de IA no se limitan a “asistir”. Combinan razonamiento, contexto y capacidad de acción para ejecutar tareas complejas de forma autónoma.
Este modelo ya se está aplicando en organizaciones españolas como Bankinter, que en el marco de su estrategia “IA First” y su colaboración con Microsoft ha desplegado agentes de inteligencia artificial de forma transversal para apoyar tareas como el triaje de buzones, la interpretación automática de documentos o la atención digital al cliente, con impacto directo en eficiencia y experiencia.
De hecho, según el Work Trend Index 2025 de Microsoft, el 45% de los directivos españoles ya ha integrado agentes de IA en su trabajo, lo que confirma que no se trata de una tendencia puntual, sino de una transformación estructural en la manera en que las empresas operan y generan valor.
¿Cómo trabajan en Microsoft para diseñar una IA a medida para el cliente?
En Microsoft trabajamos desde un enfoque de co-creación con el cliente, en el que el objetivo es adaptar la inteligencia artificial a las necesidades concretas de cada organización y a su contexto específico de datos, procesos y sector. No hablamos de soluciones estándar, sino de acompañar a cada cliente en el diseño e implantación de casos de uso que generen valor real desde el primer momento.
En este proceso, el ecosistema de partners desempeña un papel clave. No es un añadido, es parte del motor. En España contamos con más de 12.000 partners que actúan como habilitadores fundamentales, aportando capacidades de integración, desarrollo y especialización por industria para llevar la IA al terreno operativo y escalarla dentro de las organizaciones. Son ellos quienes ayudan a bajar la IA al terreno operativo y a escalarla dentro de las organizaciones, para que no se quede en un piloto aislado, sino que realmente llegue al día a día de negocio.
Desde el punto de vista tecnológico, además de las capacidades que Microsoft 365 Copilot pone a disposición de todos los usuarios, ofrecemos plataformas específicas como Microsoft Foundry, que permite a las empresas crear, orquestar y gestionar agentes de IA de forma unificada y con control. A esto se suma Azure Foundry Models, con un amplio porfolio de modelos -desde frontier y open source hasta modelos especializados por industria o tarea- que permite a las organizaciones elegir, combinar y personalizar aquellos que mejor se ajustan a sus casos de uso.
Nuestra aproximación va más allá del despliegue tecnológico. Acompañamos a los clientes para seleccionar, ajustar y desplegar modelos de manera responsable, conectándolos con sus datos y asegurando que la IA se integra en su modelo operativo. El objetivo es facilitar una adopción escalable, segura y alineada con las prioridades del negocio, de modo que la inteligencia artificial se convierta en una palanca real de transformación en toda la organización.
Según el punto de vista de Microsoft, ¿qué requisitos, a nivel de infraestructura y datos, debe cumplir una organización para poder implementar una solución de inteligencia artificial a medida?
Cuando queremos poner en marcha una solución de inteligencia artificial a medida, hay un punto de partida que no podemos saltarnos: necesitamos una base sólida de infraestructura y de datos. En Microsoft hemos decidido apostar de forma estratégica por esa base, y por eso hemos dotado a España de regiones cloud propias. Están diseñadas para que las organizaciones puedan desarrollar, entrenar y ejecutar soluciones avanzadas de IA directamente sobre nuestra infraestructura, con tres ingredientes que marcan la diferencia en la práctica: alta capacidad de cómputo, baja latencia y proximidad al dato.
Estas regiones cloud en España permiten a las empresas desplegar modelos y agentes de inteligencia artificial en entornos reales de producción, garantizando escalabilidad, resiliencia y continuidad de negocio, al tiempo que se refuerza el cumplimiento normativo, la seguridad y la soberanía del dato. Esto resulta especialmente relevante cuando la IA se integra en procesos críticos y sensibles para la organización.
Junto a la infraestructura, el dato es el elemento clave. Para extraer valor real de la IA, las organizaciones deben asegurar una adecuada gobernanza, seguridad y control de sus datos. En Microsoft garantizamos que los datos de nuestros clientes no se utilizan para entrenar modelos sin su consentimiento ni se comparten fuera de los acuerdos establecidos, bajo un enfoque de privacidad y seguridad desde el diseño.
Además, con iniciativas como el EU Data Boundary, aseguramos que los datos de clientes europeos se procesan y almacenan dentro de la Unión Europea, proporcionando a las organizaciones la confianza necesaria para escalar soluciones de inteligencia artificial a medida de forma segura, responsable y alineada con los requisitos regulatorios.
¿Qué desafíos tecnológicos están encontrando en Microsoft a la hora de implementar sus soluciones basadas en IA en las empresas?
Si miramos lo que está pasando ahora mismo en las empresas con la inteligencia artificial, desde nuestra experiencia en Microsoft vemos un reto muy claro: cada vez es más complejo gestionar estos entornos, especialmente a medida que proliferan los agentes inteligentes y se multiplican los casos de uso. Muchas organizaciones están avanzando rápidamente en la adopción de agentes, pero no siempre con una visión centralizada que permita saber qué hacen, qué datos utilizan y qué riesgos implican.
Este contexto hace imprescindible reforzar aspectos clave como la gobernanza de la inteligencia artificial, el control de accesos y permisos, y la trazabilidad de las acciones que ejecutan los agentes. A medida que la IA pasa de ser una herramienta experimental a integrarse de forma estructural en los procesos de negocio, la confianza, la supervisión y el cumplimiento normativo dejan de ser opcionales y se convierten en elementos críticos.
A ello se suma el reto de la seguridad. La inteligencia artificial está cambiando la forma en que trabajan las empresas, sí, pero también está cambiando el propio panorama de amenazas, ya que los mismos avances que permiten automatizar procesos pueden ser utilizados para sofisticar los ciberataques, incrementando su escala, velocidad y nivel de personalización. Por eso, la seguridad debe estar integrada desde el diseño y por defecto en cualquier arquitectura de IA.
Por último, existe un desafío claro en términos de infraestructura y escalabilidad. La demanda de capacidad de cómputo y de recursos crece de forma exponencial, y las organizaciones necesitan plataformas que les permitan escalar sus soluciones de IA manteniendo al mismo tiempo la eficiencia, la sostenibilidad y el control. En Microsoft trabajamos precisamente para ayudar a las empresas a abordar estos retos de forma integral, combinando innovación en IA con seguridad, gobernanza y una infraestructura preparada para operar a escala.
Para sacar partido a la IA aplicada al negocio es vital que los usuarios sepan cómo trabajar con esta tecnología. ¿Cómo ayudan a los clientes desde Microsoft a conocer sus herramientas y posibilidades?
Desde Microsoft entendemos la capacitación en inteligencia artificial como un factor imprescindible para que las organizaciones puedan capturar todo el valor de esta tecnología. La IA no es solo una cuestión tecnológica, sino un cambio profundo en la forma de trabajar, y por eso es clave que las personas cuenten con los conocimientos y habilidades necesarios para integrarla en su día a día.
Existe además una brecha clara en el mercado laboral. Según el Work Trend Index de Microsoft, el 64% de los líderes españoles no contrataría a una persona sin conocimientos en IA, mientras que solo el 39% de los empleados ha recibido formación formal en esta materia. Este desajuste subraya la urgencia de acelerar la capacitación tanto en perfiles técnicos como en el conjunto de la fuerza laboral.
Nuestra aproximación combina ambos ámbitos. Por un lado, impulsamos la formación de perfiles especializados en áreas como datos, inteligencia artificial e ingeniería. Y por otro, trabajamos el concepto de AI Fluency: competencias transversales que permiten a cualquier profesional entender, usar y colaborar con la IA de forma eficaz en su trabajo diario.
Acompañamos a las organizaciones con programas de formación ligados a casos de uso reales, ayudando a que sus equipos pasen de la teoría a la aplicación práctica. El objetivo es que los empleados no solo conozcan las herramientas, sino que sepan integrarlas en sus procesos, automatizar tareas y generar valor tangible para el negocio, impulsando así una adopción sostenible y responsable de la inteligencia artificial.
¿Cómo perciben en Microsoft que evolucionará la IA aplicada al software y los servicios empresariales?
Percibimos que la inteligencia artificial aplicada al software y a los servicios empresariales evolucionará hacia un modelo en el que deja de ser una capa adicional para convertirse en el núcleo sobre el que se diseñan las aplicaciones. Esto implica pasar de un software que ejecuta instrucciones a sistemas capaces de entender el contexto, razonar y actuar dentro de los procesos de negocio, avanzando hacia soluciones más autónomas y orientadas a resultados.
El software será cada vez más proactivo y adaptativo, integrando la IA de forma nativa en todas las aplicaciones y servicios. Esto permitirá que las herramientas no solo respondan a las necesidades del usuario, sino que también anticipen tareas, optimicen procesos y colaboren activamente en la toma de decisiones. Asimismo, veremos una evolución clara hacia modelos en los que la IA estará completamente integrada en el flujo de trabajo empresarial, conectando datos, aplicaciones e infraestructura para operar de forma continua y a escala.
Los agentes ya están actuando como compañeros de trabajo digitales, capaces de asumir tareas especializadas. Las organizaciones podrán multiplicar su capacidad en los próximos años; por ejemplo, pequeños equipos “squads” podrán ejecutar proyectos complejos en tiempos significativamente más reducidos. Eso sí, la evolución no pasa por sustituir a las personas, sino por amplificar su capacidad, dando lugar a nuevas formas de trabajo en las que los profesionales pasan de ejecutar tareas a orquestar tecnología y agentes inteligentes.
A medida que esta transformación avance, la seguridad, la gobernanza y la confianza se convertirán en elementos estructurales del propio software, integrados desde el diseño para garantizar un uso responsable en entornos cada vez más automatizados. Estamos entrando en una nueva era en la que el software colabora activamente con las personas, redefiniendo cómo se construyen, se consumen y evolucionan los servicios empresariales.