Siete de cada diez profesionales españoles ven la madurez digital como clave para internacionalizarse

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La digitalización se ha convertido en un habilitador estratégico para abrir nuevos mercados. Sin embargo, más de la mitad de las empresas españolas sigue en niveles medio-bajos de madurez digital. Los expertos advierten de que la falta de integración tecnológica limita la competitividad global de las organizaciones.

La globalización ha elevado el listón competitivo y ha convertido la madurez digital en un factor determinante para la expansión internacional. Así lo recoge el informe Digital Pulse 2025: Barómetro de Madurez Digital de la Empresa Española, elaborado por Excelia, que concluye que el 70,45% de los profesionales españoles considera que la madurez digital es clave para abrir nuevos mercados.

El estudio, basado en la opinión de más de 400 profesionales, subraya que la digitalización ya no es solo una herramienta para optimizar procesos, sino un pilar estratégico para operar en entornos globales.

Raúl Candela, Partner & Managing director de Excelia, recalca que “una digitalización avanzada se convierte en habilitador clave para la internacionalización, porque permite a las organizaciones operar como un único ecosistema, independientemente del país en el que estén presentes”.

 

Una brecha evidente entre ambición y realidad

Pese a la importancia que los profesionales otorgan a la digitalización, el 54,5% afirma que su organización se encuentra en un nivel medio-bajo de madurez digital, mientras que solo el 15,9% la considera muy avanzada. Esta brecha refleja que muchas empresas reconocen la necesidad de transformarse, pero aún no han consolidado las capacidades tecnológicas necesarias para competir en mercados internacionales.

El informe destaca que las organizaciones que integran tecnologías como analítica avanzada, automatización y sistemas de gestión integrados logran agilizar la toma de decisiones, reducir costes operativos y adaptarse con rapidez a las demandas de distintos mercados. Estas capacidades permiten operar con mayor coherencia y eficiencia, independientemente del país en el que se encuentren sus filiales.

Candela advierte que la expansión internacional multiplica la complejidad operativa y exige sistemas integrados capaces de consolidar información financiera, gestionar múltiples divisas, automatizar procesos como facturación o nóminas y garantizar el cumplimiento normativo en cada país.