La nube soberana gana peso en la estrategia digital de las empresas
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La protección de los datos, el cumplimiento normativo y la resiliencia operativa sitúan a la nube soberana como una pieza clave para organizaciones que gestionan información crítica y necesitan mantener el control sobre sus activos digitales dentro del marco jurídico europeo.
Proteger los datos se ha convertido en una de las principales prioridades estratégicas para las empresas europeas. La digitalización de sectores altamente regulados, como la banca o la administración pública, ha multiplicado el volumen de información crítica que gestionan las organizaciones, una realidad que también afecta a actividades como el comercio minorista, las utilities o la industria farmacéutica. En este contexto, la nube soberana adquiere un papel protagonista al responder a las nuevas exigencias de ciberseguridad, soberanía del dato y continuidad de negocio.
Garantizar que la información sensible permanezca almacenada, procesada y protegida dentro de las fronteras jurídicas de la Unión Europea, bajo marcos regulatorios comunitarios, se ha convertido en un requisito para aquellas organizaciones que buscan reducir riesgos regulatorios y reforzar la seguridad de sus operaciones.
Zigor Gaubeca, CIO de Aire, señala que «hablar de nube ya no significa únicamente hablar de escalabilidad o eficiencia. También supone hablar de control, cumplimiento y confianza. La nube soberana permite a las empresas europeas proteger sus activos digitales más críticos en un entorno alineado con la regulación comunitaria y con la necesidad de preservar su autonomía frente a injerencias externas».
Seguridad, regulación y soberanía del dato
La evolución del contexto regulatorio y geopolítico ha situado la soberanía digital entre las principales prioridades de las organizaciones. Cada vez son más las empresas que requieren proveedores e infraestructuras de proximidad para operar con mayores garantías.
En este sentido, el informe Cloud Nation 2026, elaborado por Aire, refleja que las principales razones para mantener la infraestructura en territorio nacional son las preocupaciones relacionadas con la seguridad y la protección de los datos (57 %), seguidas de las exigencias regulatorias (51 %), las expectativas de los clientes (47 %) y las necesidades de rendimiento y latencia (47 %).
Mantener los datos bajo jurisdicción europea y gestionados por operadores sujetos a la legislación comunitaria reduce la incertidumbre jurídica y limita la exposición a normativas extraterritoriales. Como consecuencia, las decisiones sobre infraestructura tecnológica incorporan cada vez más criterios relacionados con el cumplimiento normativo, la gestión del riesgo y la estrategia corporativa.
NIS2 eleva las exigencias en ciberseguridad
La entrada en vigor de la Directiva Europea NIS2 ha reforzado la responsabilidad de las organizaciones en materia de seguridad digital, trasladando la rendición de cuentas directamente a los órganos de dirección.
Su aplicación plantea importantes desafíos para las empresas. Según el estudio de Aire, la gestión de vulnerabilidades y parches (50 %) y la continuidad de negocio y recuperación ante desastres (49 %) figuran entre los ámbitos más complejos. La necesidad de corregir vulnerabilidades críticas en plazos muy reducidos o de minimizar la dependencia de proveedores externos convierte a la nube soberana y a las arquitecturas multicloud con presencia local en una alternativa para reforzar la resiliencia de las operaciones.
El proveedor cloud como aliado estratégico
En sectores especialmente sensibles, como el financiero, el jurídico o el de las infraestructuras críticas, contar con un proveedor de nube soberana aporta una capa adicional de protección frente a amenazas y accesos no autorizados.
Las exigencias de NIS2, como la obligación de notificar incidentes significativos en un plazo máximo de 24 horas, requieren capacidades avanzadas de monitorización, detección y aislamiento automatizado de amenazas. En un entorno donde buena parte de los riesgos en la nube están relacionados con APIs mal configuradas o con la gestión de identidades, disponer de herramientas especializadas resulta determinante.
Los datos de Aire muestran que las organizaciones consideran especialmente complejos los requisitos relacionados con la gestión de parches (20 %), la continuidad de negocio y recuperación (19 %) y la detección de amenazas (18 %). A ello se suma la necesidad de reforzar los mecanismos de autenticación e identidad digital para garantizar que únicamente acceden a los sistemas los usuarios autorizados.
Para Zigor Gaubeca, «la protección del dato se ha convertido en una cuestión de negocio, reputación y resiliencia. Apostar por infraestructuras de nube soberana significa garantizar que la información crítica permanezca protegida, bajo jurisdicción europea y al margen de marcos legales ajenos al comunitario».