La carrera global por la IA disparará la construcción de centros de datos

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La ola de inversión en infraestructuras digitales multiplicará por cuatro la capacidad de los centros de datos en la próxima década. Mientras Estados Unidos acelera su liderazgo, Europa corre el riesgo de quedarse rezagada por las limitaciones de acceso a la red eléctrica, los elevados costes energéticos y la complejidad regulatoria.

Según el informe “The AI Datacenter Study – Part 1: The Global Build-out Race” de Roland Berger, la capacidad instalada global pasará de 88 gigavatios (GW) en 2025 a 341 GW en 2035. En paralelo, la inteligencia artificial incrementará su peso en la demanda total de capacidad, pasando del 20% actual a cerca del 60% en el mismo periodo.

La consultora estima que la capacidad mundial alcanzará los 224 GW en 2030, impulsada por un crecimiento anual del 21%. Para entonces, la IA representará aproximadamente la mitad de toda la demanda de potencia de los centros de datos.

El crecimiento del mercado está directamente relacionado con el desarrollo de modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados y con la rápida adopción empresarial de esta tecnología. Como consecuencia, la inversión de los grandes proveedores de nube alcanzará cerca de 750.000 millones de dólares en 2026, casi el doble de la registrada un año antes.

No obstante, Roland Berger advierte que el fuerte ritmo inversor también introduce riesgos. La firma considera sólido el potencial a largo plazo del sector, aunque señala que la inversión está creciendo más rápido que los ingresos generados actualmente por la IA, lo que podría provocar periodos de ajuste o moderación temporal.

 

Europa pierde terreno en la carrera global

El estudio destaca que Norteamérica ampliará su ventaja durante los próximos años. La región pasará de 49 GW de capacidad instalada en 2025 a 130 GW en 2030, mientras que Europa crecerá desde unos 11 GW hasta aproximadamente 23 GW. Aunque el continente duplicará su capacidad, lo hará a un ritmo significativamente inferior al de Estados Unidos y China.

Como consecuencia, la cuota europea de capacidad instalada mundial caerá del 13% al 10% en 2030, mientras que Norteamérica concentrará alrededor del 58% del total.

La diferencia también se refleja en los grandes proyectos anunciados. Entre los desarrollos superiores a un gigavatio, únicamente uno se encuentra fuera de Estados Unidos: el campus SINES, en Portugal, que prevé alcanzar 1,2 GW en 2030.

Para los responsables del estudio, el acceso a la red eléctrica constituye actualmente la mayor barrera para el crecimiento europeo. Juan Luis Vílchez, senior partner de Roland Berger en Iberia, señala que "los centros de datos de IA son infraestructuras muy intensivas en capital y con plazos largos de desarrollo, y quien invierte necesita reglas estables y tiempos de tramitación predecibles". Además, destaca que "las decisiones de ubicación dependen en gran medida del marco regulatorio y del acceso a la red".

El informe revela que conectar un nuevo centro de datos a la red puede requerir hasta siete años en Europa, frente a los plazos de entre uno y tres años habituales en Estados Unidos.

A ello se suma el elevado coste energético. Un centro de datos de IA de un gigavatio puede llegar a consumir tanta electricidad como una ciudad de alrededor de un millón de hogares, mientras que la energía representa aproximadamente el 40% de los costes operativos de estas instalaciones.

En palabras de Pedro Galhardas, senior partner de Roland Berger en Iberia, "la energía se ha convertido en el factor limitante de los centros de datos de IA". El directivo considera que la Península Ibérica cuenta con ventajas competitivas gracias a su capacidad renovable y ubicación estratégica, pero advierte de que solo podrán traducirse en nuevas inversiones si las infraestructuras eléctricas y los permisos avanzan al ritmo que exige el mercado.

Más allá del volumen de inversión, el informe concluye que la disponibilidad de capacidad de cómputo será un elemento clave para la competitividad de Europa en inteligencia artificial. Los centros de datos ubicados en territorio europeo permiten procesar información sensible bajo jurisdicción comunitaria y constituyen la base sobre la que se desarrollará el ecosistema de IA de la región. Sin una expansión suficiente de estas infraestructuras, Europa corre el riesgo de aumentar su dependencia tecnológica de proveedores externos y perder parte del crecimiento económico asociado a la inteligencia artificial.

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