Entre los sectores que podrían estar menos preparados para un ataque destaca el de atención médica, seguido por los sectores de desechos y aguas residuales, y el de la energía. Los ataques de malware afectaron al 59% de los profesionales de seguridad TI, y el 32% se vieron afectados por ransomware.
Los incidentes de ciberseguridad y los ataques dirigidos experimentados los últimos años, junto con las iniciativas regulatorias, justifican que las compañías de energía comiencen a adoptar productos y medidas de ciberseguridad para sus sistemas de tecnología operativa (OT).
A pesar del aumento en el nivel de amenazas, el 85% de las organizaciones del sector aseguran no contar con un sólido programa de respuesta a incidentes que incluya pruebas regulares de escenarios de crisis. El 44% identifica las restricciones presupuestarias como una barrera clave para responder a los ciberataques.
Investigadores de FireEye han encontrado el malware Triton en los sistemas de control industrial de una compañía ubicada en Oriente Medio. El objetivo de los atacantes era llevar a cabo un "ataque de alto impacto" contra una compañía no identificada con el objetivo de causar daño físico.
Hay muchos ejemplos que ponen de manifiesto la grave vulnerabilidad a la que se ven expuestos muchos sectores industriales, como energía o transporte. En este contexto, el ciberterrorismo puede dañar no solo la producción, sino también la imagen de las organizaciones industriales.