Las empresas afrontan una presión creciente por la falta de talento y productividad
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El 74% de los líderes de RR. HH. prevé estabilidad o mejora moderada del empleo, pero cerca del 70% de las dificultades para contratar se deben a la falta de perfiles y capacidades. La inversión en talento crece, aunque persiste la brecha entre formación y productividad.
La economía española encara un periodo de estabilidad en el empleo, pero las empresas se enfrentan a retos estructurales cada vez más intensos relacionados con la disponibilidad de talento, la productividad y la adaptación organizativa. Así lo revela el primer Pulso AEDIPE 2026, que muestra que el 74% de los líderes consultados espera estabilidad o una mejora moderada del empleo en los próximos 12 meses.
Sin embargo, esta perspectiva convive con una dificultad creciente para encontrar perfiles adecuados. El 53,5% identifica la falta de perfiles técnicos como la principal barrera para atraer talento, y el 16,5% señala la ausencia de skills necesarias. En conjunto, casi el 70% de las dificultades están relacionadas con la disponibilidad o capacidades del talento. Solo el 17,4% atribuye los problemas de contratación a la competencia salarial.
“El reto ya no es únicamente generar empleo, sino conseguir que el talento disponible evolucione al ritmo que requiere el tejido empresarial”, afirma Pedro Ribes Preckler, presidente de AEDIPE.
Las empresas aumentan la inversión en talento, pero buscan retorno
El 75,3% de las compañías prevé incrementar su inversión en desarrollo del talento en los próximos tres años. Aun así, solo el 10,3% considera la formación como la principal palanca de productividad.
El informe detecta una brecha entre inversión y retorno. Las empresas destinan más recursos al desarrollo de sus profesionales, pero necesitan vincular esa inversión a capacidades críticas, objetivos de negocio y métricas de productividad.
“No se trata únicamente de formar más, sino de desarrollar las capacidades que permitan ser más productivos y competitivos”, señala Ribes Preckler.
La inteligencia artificial ya forma parte de las prioridades empresariales, aunque su impacto organizativo es limitado. El 37,5% prioriza la implantación de herramientas de IA, el 30,6% prioriza la formación de los empleados, solo el 4,2% contempla crear nuevos roles, y apenas 11,1% plantea rediseñar puestos.
El informe identifica una oportunidad pendiente: pasar de usar IA para tareas concretas a rediseñar procesos y formas de trabajo alrededor de esta tecnología.
El modelo híbrido evoluciona hacia mayor presencialidad
El Pulso AEDIPE detecta una transición desde los modelos de flexibilidad más amplios hacia esquemas más estructurados. El 43,1% prevé que el modelo híbrido con mayor presencialidad será el que se consolide, y el 44,4% considera que la reducción de jornada puede suponer un riesgo para la competitividad.
Por otra parte, el 25% de los líderes sitúa el marco regulatorio como el principal factor externo que condiciona la competitividad del empleo en España. La evolución de la regulación laboral, junto con nuevas normas sobre IA, protección de datos e igualdad, incrementa la necesidad de estabilidad y previsibilidad para planificar decisiones de talento.