La fuga de talento se convierte en un riesgo crítico para las grandes empresas
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Los directivos españoles alertan de que este fenómeno ya afecta a la productividad y a la continuidad operativa. La Inteligencia Artificial emerge como un posible amortiguador del problema, tanto en retención como en creación de nuevos perfiles especializados.
El último estudio de Entelgy revela que el 45% de los CEO reconoce que la pérdida de conocimiento en sus empresas puede llegar a impactar hasta un 50% en sus resultados financieros y operativos. Este impacto no solo proviene del know-how que desaparece, sino también de los costes asociados a sustituir a profesionales altamente cualificados, desde la selección a la incorporación, formación y la caída temporal de productividad hasta que el nuevo empleado alcanza su rendimiento óptimo.
Frente a este escenario, la IA se posiciona como aliada inesperada. El informe señala que el 46% de los directivos españoles considera que la implementación de la Inteligencia Artificial impulsará directamente la creación de empleo especializado, alineándose con las previsiones del Foro Económico Mundial.
Además, el 31,7% confía en que la IA permitirá mejorar la retención mediante políticas más ajustadas, análisis predictivo del riesgo de fuga y modelos generativos para documentar el conocimiento de los perfiles sénior antes de su jubilación.
Estrategias para blindar el conocimiento corporativo
Las empresas están adoptando dos vías para proteger su capital intelectual. La primera es tecnológica, con algoritmos que capturan y estructuran automáticamente la experiencia de los empleados sénior. La segunda es humana, basada en programas de mentoría intergeneracional que trasladan ese aprendizaje a las nuevas incorporaciones. Esta combinación permite asegurar el know-how crítico y reducir el impacto del relevo generacional.
Desde la dirección de Entelgy destacan que “la fuga de conocimiento es uno de los mayores costes invisibles para las cuentas de resultados de las grandes corporaciones”, subrayando que la madurez de la IA abre por fin la puerta a democratizar ese conocimiento dentro de las organizaciones.