El comercio europeo gastó 7.000 millones en prevenir el fraude en 2021

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Las prácticas fraudulentas son insostenibles para los comerciantes europeos, que actualmente se enfrentan a un crecimiento anual compuesto del fraude del 1,5%. Los retailers gastaron en torno a 7.000 millones de euros en detectar y prevenir estafas.

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Según estimaciones de CMSPI, los comerciantes del continente gastaron en torno a 7.000 millones de euros en la detección y prevención del fraude solo en 2021, más de tres veces el valor perdido por acciones fraudulentas en el mismo año. A medida que los márgenes de los retailers se reducen, el fraude y sus efectos más amplios representan una presión inflacionaria más que hace que los comerciantes y los buenos clientes salgan perdiendo.

Hoy en día, el fraude de pagos online es más frecuente que nunca. Solo a lo largo de enero, CMSPI estima que los comerciantes registraron más de 600 millones de devoluciones de cargos realizados por las ventas llevadas a cabo durante la temporada navideña. Junto con un aumento en los volúmenes absolutos, los tipos de fraude que afrontan los comerciantes también están cambiando rápidamente, con amenazas como el fraude de reembolso que se encuentran a la vanguardia para los minoristas omnicanal.

"A medida que los entornos de tiendas digitales y físicas se fusionan, los comerciantes se enfrentan a un nuevo panorama de fraude con nuevos conjuntos de desafíos", señala Toby McFarlane, jefe de Comercio Electrónico de CMSPI. " Es importante que los comerciantes tengan una comprensión sofisticada de su perfil de pagos para abordar sus principales amenazas y equilibrar el riesgo".

La forma más fácil para que un comerciante elimine el fraude por completo es evitar que todos los clientes pasen por el proceso de pago, incluso los legítimos. Muchos comerciantes ya están haciendo esto de manera efectiva, implementando reglas de fraude demasiado agresivas que a menudo rechazan a los clientes legítimos. El análisis de CMSPI predice que las pérdidas de ingresos globales por estas prácticas podrían alcanzar los 230.000 millones de dólares en 2022, lo que representa un aumento del 6% con respecto al año pasado. En Europa, estas pérdidas se estimaron en 11 veces mayores que el coste del fraude en 2021, lo que pone de relieve los riesgos de una estrategia que desprioriza la experiencia de los buenos clientes.

Abordar la cuestión del fraude puede ser muy complejo, con muchos comerciantes atrapados entre aplicar reglas de fraude excesivamente estrictas que alejan a los clientes legítimos o aumentar las ventas mientras se hacen vulnerables a los ataques. Estos ataques dañan no solo sus resultados, sino también la lealtad del cliente.

Para hacer frente a cada amenaza, es crucial que los comerciantes logren un equilibrio entre las pérdidas por fraude, los costes de prevención del fraude y las ventas perdidas. Cada negocio es único y, a medida que cambia el panorama del fraude, los retailers deben encontrar los socios adecuados para satisfacer sus necesidades, manteniéndose al tanto de las últimas herramientas y soluciones para construir una estrategia adecuada a largo plazo.