El fraude digital obliga a las empresas a reforzar la seguridad de sus transacciones

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Más del 88% de los ciberdelitos registrados en 2024 fueron fraudes informáticos, con un impacto económico superior a los 350 millones de euros. La digitalización acelerada ha multiplicado las vulnerabilidades en procesos, identidades y transacciones online.

La transformación digital ha impulsado la economía europea, pero también ha abierto la puerta a un aumento sin precedentes del fraude online. Según el Informe sobre la Cibercriminalidad en España 2024, se registraron 464.801 ciberdelitos, y las estafas online crecieron casi un 40% en los primeros meses de 2025.

El documento subraya que “más del 88 % de los ciberdelitos en España en 2024 fueron fraudes informáticos”, con un impacto económico anual que supera los 350 millones de euros. Millones de consumidores han reducido o abandonado las compras online tras sufrir intentos de estafa.

Signaturit Group plantea un enfoque integral para proteger el ciclo completo de una transacción digital, desde la creación de una cuenta hasta la firma de un contrato. La combinación de autenticación reforzada, verificación documental, reconocimiento facial, detección de vida y supervisión humana permite bloquear hasta el 95% del fraude de identidad antes de que genere pérdidas financieras o legales.

Las soluciones de verificación en tiempo real analizan documentos y rostros en segundos, cruzando datos con bases oficiales para garantizar transacciones legítimas sin fricción para el usuario.

 

El factor humano sigue siendo un punto crítico

La tecnología no basta si los equipos no están preparados. Según datos citados por Signaturit, el error humano y el fraude interno representan hasta un 30% de los incidentes de seguridad. Por ello recomienda formación continua, simulaciones de fraude, protocolos claros de actuación y cultura de prevención transversal.

Además, las empresas deben anticiparse a nuevas regulaciones europeas como eIDAS 2.0, la futura cartera europea de identidad digital, y las directivas NIS2 y DORA, que elevarán los requisitos de seguridad y resiliencia.