El déficit de competencias en IA amenaza la capacidad de respuesta de los equipos de ciberseguridad
- Seguridad
Según un estudio de Barracuda Networks, el 68% de las organizaciones reconoce carencias de habilidades relacionadas con la IA, mientras que dos tercios de los equipos de ciberseguridad aseguran tener dificultades para responder al crecimiento de las necesidades del negocio.
La transformación impulsada por la inteligencia artificial está obligando a las organizaciones a replantear la composición y capacidades de sus equipos de ciberseguridad. Así lo refleja el informe Cybersecurity Skills Gap Report de Barracuda Networks, que concluye que el déficit de talento continúa siendo uno de los principales retos del sector.
El 94% de las organizaciones encuestadas identifica carencias de competencias en ciberseguridad y, dentro de ellas, las más señaladas están relacionadas con los riesgos asociados a la inteligencia artificial (68%) y con amenazas avanzadas vinculadas a la identidad digital y el phishing (67%).
Además, el crecimiento de las operaciones digitales está aumentando la presión sobre los equipos de seguridad. La mitad de las organizaciones afirma que sus profesionales deben asumir nuevas responsabilidades sin recibir recursos adicionales, mientras que el 40% considera que las expectativas del negocio superan las capacidades técnicas y las herramientas disponibles.
Equipos más exigidos y menos capacidad de crecimiento
Como consecuencia de esta situación, el 67% de los responsables consultados asegura que sus equipos tienen dificultades para escalar y responder a las necesidades cambiantes de la organización. Aún más preocupante es que el 32% reconoce que solo puede actuar de forma reactiva ante las amenazas en lugar de anticiparse a ellas.
Para Siroui Mushegian, vicepresidenta sénior y directora de Información de Barracuda, “el avance de la IA está transformando el panorama de la seguridad más rápido de lo que muchas organizaciones son capaces de desarrollar las capacidades necesarias para gestionarlo. Las empresas necesitan combinar herramientas de IA y automatización con experiencia humana, conocimiento contextual y capacidad de decisión para afrontar los nuevos desafíos de protección”.
El informe refleja que la inteligencia artificial ya está teniendo un impacto directo en la organización de los departamentos de seguridad. El 79% de las organizaciones asegura que la IA ha modificado los roles o la estructura de sus equipos, y el 56% reconoce haber experimentado reducciones de plantilla relacionadas con la automatización.
Sin embargo, lejos de eliminar la intervención humana, las empresas continúan reservando para las personas las decisiones críticas. El 69% utiliza modelos de respuesta a incidentes en los que la IA participa en tareas de análisis e investigación, mientras que la validación final y la toma de decisiones siguen recayendo en especialistas humanos.
Nuevas habilidades para una nueva generación de expertos
La evolución tecnológica también está redefiniendo los perfiles demandados. A medida que la inteligencia artificial asume tareas repetitivas y operativas, los profesionales se están orientando hacia funciones de investigación de amenazas, gestión de riesgos, liderazgo de incidentes y supervisión de procesos automatizados.
Más de la mitad de las organizaciones (56%) considera que necesita reforzar competencias relacionadas con la respuesta ante incidentes, la gestión del riesgo y la toma de decisiones bajo presión. Además, el 61% identifica necesidades de formación en liderazgo estratégico de seguridad, gobernanza de la IA y capacidad para traducir riesgos técnicos a impactos de negocio comprensibles para la dirección.
Barracuda advierte de que la automatización de funciones tradicionalmente desempeñadas por perfiles junior podría dificultar la creación de nuevas generaciones de expertos si las empresas no desarrollan itinerarios claros de formación y crecimiento profesional.
Según el informe, el desafío ya no consiste únicamente en cubrir vacantes, sino en construir equipos capaces de combinar conocimientos técnicos, comprensión de la IA, experiencia en seguridad de identidades, gobierno tecnológico y habilidades de comunicación para responder a un entorno de amenazas cada vez más complejo.