El impacto ambiental de un centro de datos no se limita a su consumo energético
- Sostenibilidad
Un nuevo informe técnico analiza por primera vez el ciclo de vida completo de un centro de datos, desde la extracción de materias primas hasta su desmantelamiento. Los resultados revelan que la huella real de estas instalaciones es más compleja de lo que reflejan los indicadores tradicionales.
El sector de los centros de datos cuenta por primera vez con un análisis exhaustivo del ciclo de vida ambiental de una instalación de 5 MW, elaborado por Data4 y APL Data Center. El documento, basado en las normas internacionales ISO 14040 y 14044, evalúa todas las etapas: extracción de materias primas, construcción, operación y desmantelamiento. Esta aproximación científica establece un nuevo estándar de transparencia en un momento en el que la demanda de infraestructuras digitales crece impulsada por la inteligencia artificial.
El informe desmonta la idea de que el impacto ambiental de un centro de datos se limita a su consumo energético. Los datos muestran que la producción de materiales y equipos, incluidos hormigón y acero, representa el 39% de la huella de carbono total a 20 años, una cifra muy cercana al 48% asociado al funcionamiento de la instalación. Este hallazgo subraya la importancia de integrar criterios de ecodiseño desde las fases iniciales de cualquier proyecto.
Otro de los resultados relevantes es que el consumo directo de agua del centro analizado es inferior al 0,1%. El mayor impacto hídrico procede de forma indirecta de la producción de electricidad, lo que refuerza la necesidad de apostar por fuentes energéticas libres de carbono y sistemas de refrigeración de bajo impacto.
Un llamamiento a la acción colectiva
Las organizaciones responsables del estudio insisten en que solo una medición completa permite identificar las palancas más eficaces para reducir la huella ambiental del sector. Una de ellas destaca que “solo se puede mejorar lo que se comprende y se mide de forma exhaustiva”, defendiendo la necesidad de ir más allá de los indicadores habituales y construir un futuro digital sostenible sobre bases científicas. La otra subraya que integrar la evaluación del ciclo de vida en las decisiones de diseño es esencial para desarrollar infraestructuras más resilientes y alineadas con los retos actuales.
En un contexto de expansión acelerada de nuevas instalaciones, el estudio demuestra que la sostenibilidad real exige una visión global que abarque todo el ciclo de vida y no solo la fase operativa.