La Tasa Google solo recauda 92 millones de euros en el primer semestre

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Fracaso recaudatorio de la Tasa Google. Todo parece indicar que las previsiones del Gobierno en lo que a recaudación se refiere con el impuesto digital no se van a cumplir ya que, en el primer semestre, sólo se han recaudado 92 millones de euros.

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El pasado 16 de enero entró en vigor el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales y el Impuesto sobre Transacciones Financieras, conocidos como tasas 'Google' y 'Tobin', con los que el Gobierno preveía lograr una recaudación de en torno a 1.800 millones de euros.

Concretamente, con la Tasa Google se grava a aquellas empresas con ingresos anuales totales de, al menos, 750 millones de euros y con ingresos en España superiores a los 3 millones de euros, dirigiéndose a servicios de publicidad digital, servicios de intermediación online y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario durante su actividad o la venta de metadatos.

El Ejecutivo que preside Pedro Sánchez prevé que en 2021 se recaude 968 millones de euros por la Tasa Google.

Las previsiones del Gobierno en lo que a recaudación se refiere no se han cumplido. Así lo desvela Cinco Días, que cita los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria en los que se asegura que la Tasa Google ha recaudado 92 millones de euros durante el primer semestre, lo que supone una quinta parte de lo estimado por el Gobierno.

El Gobierno asegura que es complicado estimar la recaudación real que va a conseguir una nueva figura tributaria, además de que recuerda que los nuevos impuestos han sufrido algunas modificaciones durante su tramitación parlamentaria.

La Tasa Google española tendrá que ser eliminada una vez que se implante el impuesto en Europa, previsto para 2023.

La implantación de un impuesto digital no es nueva. Hace más de dos años, los países miembros de la UE trataron de alcanzar un acuerdo que, finalmente no se alcanzó a pesar de que contaba con el apoyo de Francia (uno de sus principales defensores), Alemania, España o Italia. En ese momento se impuso el veto de Suecia, Dinamarca, Irlanda y Finlandia, quienes consideraron que cada vez existen menos barreras entre los negocios digitales y físicos, o que gravar este tipo de actividades perjudicaría al resto de la economía.

La OCDE también lleva desde el año pasado negociando un modelo de impuesto digital común para todos los países miembros, un acuerdo que se resiste principalmente por la negativa de Estados Unidos.