Productividad empresarial en España: avances desiguales y retos estructurales por resolver

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Un análisis amplio del tejido empresarial revela mejoras moderadas en eficiencia, pero también brechas significativas según tamaño, sector, capacitación y adopción tecnológica, en un entorno donde la digitalización y la inteligencia artificial redefinen las reglas del rendimiento.

El Barómetro Adecco Outsourcing sobre productividad y eficiencia analiza la situación de las empresas españolas en estos ámbitos clave, abordando cuestiones como el nivel de rendimiento, el impacto del tamaño organizativo o las diferencias entre sectores. En esta nueva edición, elaborada en colaboración con el Centro Español de Logística (CEL), se ofrece una visión detallada de los factores que condicionan la eficiencia empresarial.

El estudio examina variables como la gestión del conocimiento, el absentismo, la digitalización, el uso de la inteligencia artificial, la política retributiva, el clima laboral, la formación o los modelos organizativos, con el objetivo de entender qué elementos explican las diferencias en productividad entre organizaciones.

Uno de los datos más relevantes sitúa el índice medio de productividad y eficiencia en España en 58,6 puntos sobre 100, lo que refleja una evolución positiva, aunque lejos de niveles óptimos. Más allá de la cifra, el análisis pone el foco en los factores estructurales que marcan la diferencia entre empresas.

 

Tamaño y sector: las brechas que explican la productividad

El tamaño empresarial sigue siendo determinante. Las compañías medianas alcanzan niveles de productividad más elevados, con 62,2 puntos, mientras que las microempresas se quedan en 47,9. Esta brecha responde a una mayor capacidad de estructuración de procesos, inversión tecnológica y gestión del talento en organizaciones de mayor dimensión.

También se observan diferencias significativas por sectores. Actividades como IT y Audiovisual lideran el ranking con 65,6 puntos, seguidas de Transportes (63,5) y Distribución (63,4). Por debajo de la media se sitúan ámbitos como Químico y Salud (55,5), Alimentación (57,3) o Hostelería (57,8), lo que evidencia distintos grados de madurez operativa.

 

Digitalización, IA y talento: claves del rendimiento

La digitalización juega un papel relevante en este escenario. Más del 70% de los profesionales considera que ha contribuido a mejorar la productividad, mientras que la inteligencia artificial empieza a consolidarse como un elemento transformador, aunque con niveles de implantación aún moderados. Solo el 27% de los encuestados percibe una adopción elevada, frente a un porcentaje significativo que señala dificultades en su integración.

Entre los principales obstáculos destacan la falta de formación y la complejidad de incorporar estas tecnologías a sistemas existentes. Aun así, más de la mitad de los profesionales identifica en la automatización de tareas repetitivas una vía clara para mejorar la eficiencia, junto con una toma de decisiones más precisa basada en datos.

El modelo retributivo también refleja cambios progresivos. Una parte significativa de las empresas vincula ya la remuneración variable a objetivos o productividad, aunque todavía existe margen de desarrollo, especialmente en organizaciones más pequeñas.

Por otro lado, el clima laboral y la formación aparecen como factores clave. Más de la mitad de las empresas realiza estudios de clima, y en la mayoría de los casos se aplican planes formativos orientados a mejorar la eficiencia. Estos programas generan mejoras medibles, generalmente en rangos de entre el 6% y el 10%, lo que refuerza el papel del capital humano en el rendimiento empresarial.

El análisis pone de manifiesto que la productividad no depende únicamente del esfuerzo o de la tecnología, sino de cómo se combinan estrategia, talento, organización y cultura empresarial. En este contexto, la inteligencia artificial introduce nuevas oportunidades, pero también exige un enfoque estructurado que permita integrarla con criterio y maximizar su impacto real en las operaciones.