La carrera por la IA abre una brecha de control sobre los datos en las empresas de EMEA

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Un estudio de Veeam alerta de que la rápida adopción de la inteligencia artificial está ampliando las carencias de visibilidad y control sobre los datos, pese a que la soberanía digital sigue siendo una prioridad para las organizaciones de EMEA.

La rápida incorporación de tecnologías de inteligencia artificial está generando una creciente desconexión entre innovación y gobernanza de los datos en las organizaciones de Europa, Oriente Medio y África (EMEA). Así lo pone de manifiesto un estudio de Veeam Software, según el cual el 99% de los responsables de negocio considera que la soberanía del dato es un elemento fundamental, aunque el 72,5% reconoce que otras prioridades vinculadas a la IA ocupan un lugar preferente en la agenda corporativa.

Esta situación ha convertido los datos utilizados en proyectos de inteligencia artificial y analítica avanzada en la principal área de falta de visibilidad para las organizaciones. De hecho, cuatro de cada diez directivos identifican estos entornos como su mayor punto ciego operativo.

 

La visibilidad de los datos no avanza al ritmo de la innovación

El informe señala que la adopción de IA continúa creciendo en toda la región, pero no ocurre lo mismo con las capacidades de supervisión y control. Aunque el 88% de las empresas ya utiliza agentes de inteligencia artificial, solo una pequeña parte afirma estar plenamente preparada para gestionarlos de forma adecuada.

La situación varía entre mercados, aunque el problema de fondo es común. En Reino Unido, la principal preocupación relacionada con la soberanía del dato es la prevención de brechas de seguridad, pero el 45% de las organizaciones admite que carece de una visión clara sobre los datos empleados en proyectos de IA y analítica.

En Alemania, las compañías intentan equilibrar la protección de la información con la innovación tecnológica. Sin embargo, cuando deben establecer prioridades, la velocidad de desarrollo de la IA suele imponerse: el 82% de los responsables consultados reconoce que acelerar los proyectos de inteligencia artificial tiene preferencia frente al establecimiento de controles de datos más sólidos.

Francia muestra una aproximación diferente, con una mayor preocupación por la protección de la propiedad intelectual y la información sensible, especialmente en sectores ligados a la innovación y el conocimiento.

Por su parte, las organizaciones de Oriente Medio y África presentan un mayor grado de madurez en la aplicación de políticas de soberanía del dato. Sin embargo, también registran una elevada dependencia de proveedores externos y ecosistemas tecnológicos de terceros, lo que incrementa la complejidad de la gestión y amplía los riesgos asociados a la cadena de suministro digital.

 

Cumplimiento normativo y control de la información, principales motivaciones

La reducción del riesgo de brechas de datos y la necesidad de mantener un mayor control sobre la información figuran entre las principales razones que llevan a las organizaciones a adoptar medidas relacionadas con la soberanía digital.

No obstante, la ejecución de estas iniciativas suele responder más a exigencias regulatorias o auditorías de cumplimiento que a estrategias preventivas de gobernanza. Las revisiones internas, los requisitos normativos y los procesos de expansión empresarial aparecen como los principales detonantes de las acciones emprendidas.

El estudio también detecta una diferencia significativa entre el nivel de conocimiento de normativas consolidadas, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), y la comprensión de marcos regulatorios más recientes relacionados con la inteligencia artificial, lo que puede generar nuevas áreas de riesgo en materia de cumplimiento.

 

La IA amplía los puntos ciegos de la infraestructura digital

La apuesta por la transformación digital y la inteligencia artificial está provocando nuevas zonas de falta de visibilidad dentro de las organizaciones. Más allá de los datos utilizados por los sistemas de IA, las empresas identifican importantes dificultades para supervisar adecuadamente distintos entornos tecnológicos.

Entre las áreas con mayores carencias destacan los servicios de nube pública, los flujos internacionales de datos y la actividad de proveedores externos. A ello se suma la persistencia del denominado shadow IT, es decir, sistemas y herramientas desplegados fuera de los mecanismos habituales de supervisión tecnológica, una situación que afecta a casi un tercio de las organizaciones analizadas.

Los resultados reflejan un escenario en el que la adopción de inteligencia artificial avanza con rapidez, mientras las capacidades de control, gobernanza y conocimiento sobre los datos evolucionan a un ritmo más lento. Una situación que plantea nuevos desafíos para aquellas organizaciones que buscan aprovechar el potencial de la IA sin comprometer la seguridad, la soberanía y la confianza en la información que sustenta sus operaciones.