“La digitalización ya no es un tema sectorial, es multisectorial y horizontal”, Antonio Garamendi, CEOE

  • Actualidad
Antonio Garamendi Santander 2026

El presidente de CEOE ha destacado el peso de la industria tecnológica en la economía española y reclama que España se sitúe entre los países punteros en inteligencia artificial y digitalización.

La transformación digital ha dejado de ser un fenómeno circunscrito a un determinado sector para convertirse en un elemento transversal de la economía. Esta es una de las principales conclusiones trasladadas por Antonio Garamendi, presidente de CEOE, a los medios de comunicación en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se celebra en Santander.

Garamendi ha destacado el peso que ya tiene este ámbito en España y ha señalado que el 28% del PIB español depende del proceso de industria tecnológica, según los datos manejados durante el encuentro.

Para el presidente de CEOE, esta evolución supone una razón de orgullo para España, pero también evidencia la importancia estratégica que ha adquirido la tecnología para el conjunto de la actividad empresarial. A su juicio, el desarrollo de este sector debe ocupar un lugar central en la construcción de la economía del futuro.

 

La tecnología, una cuestión transversal

Uno de los mensajes de Antonio Garamendi ha sido que la digitalización ya no puede abordarse como un asunto exclusivamente tecnológico. “Ya no es un tema sectorial, es multisectorial, es horizontal”, ha afirmado.

En su opinión, prácticamente ningún ámbito de actividad puede quedar al margen de las tecnologías digitales. La inteligencia artificial, la digitalización, los datos y la ciberseguridad están pasando a formar parte de las necesidades habituales de las empresas, con independencia de cuál sea su sector de actividad.

“No hay sector que no esté en inteligencia artificial, no hay sector que no esté en digitalización, no hay sector que no tenga que trabajar con los datos”, ha señalado. La misma lógica, ha añadido, se aplica a la ciberseguridad, que considera ya una necesidad tanto para las organizaciones como para las personas.

Esta evolución supone, en opinión del presidente de CEOE, un cambio respecto a la percepción que existía hace unos años. Lo que anteriormente se presentaba como una cuestión de futuro se ha convertido en una realidad inmediata: “es un tema de hoy en día, incluso de ayer”, ha resumido.

Por ello, Garamendi considera que las empresas españolas, tanto las compañías tecnológicas como las pertenecientes a otros sectores que desarrollan su actividad en España, tienen un papel fundamental que desempeñar en la próxima etapa de crecimiento económico.

Este responsable considera que España tiene que apostar por proyectos como el de la gigafactoría de IA europea, aunque ha querido mostrarse más prudente que el ministro Óscar López sobre la elección de España por parte de la Comisión Europea, si bien ha señalado que el país “se merece” ser puntero en tecnología.

Para el presidente de CEOE, la relevancia de estas iniciativas va mucho más allá de la propia industria tecnológica. La economía digital representa, en su opinión, una parte esencial del futuro productivo y del empleo.

 

Inversión y capital para tecnologías disruptivas

La consolidación de este ecosistema requiere también financiación. En su intervención, Antonio Garamendi ha reconocido que todavía existe una importante necesidad de financiación para abordar la transformación digital, especialmente en Europa.

El presidente de CEOE ha puesto el foco en la menor cultura de inversión de riesgo existente en Europa frente a Estados Unidos. A su juicio, este es un elemento relevante porque muchas de las tecnologías disruptivas que están surgiendo presentan grandes oportunidades, pero también riesgos y modelos de negocio cuya rentabilidad no siempre resulta evidente en las primeras etapas.

En este contexto, ha defendido la necesidad de favorecer una mayor inversión de riesgo que permita financiar empresas y proyectos tecnológicos con capacidad para crecer. La cuestión no es únicamente disponer de tecnología, sino contar con los recursos necesarios para convertirla en empresas competitivas y capaces de escalar.

Este planteamiento conecta con uno de los grandes retos que afronta Europa: conseguir que la innovación tecnológica desarrollada en el continente se traduzca en compañías de mayor tamaño y capacidad internacional.

 

Más tecnología significa también más empleo y nueva economía

Garamendi ha vinculado directamente la evolución tecnológica con la transformación del mercado laboral. En su visión, el desarrollo de la inteligencia artificial y de la digitalización va a determinar buena parte de los nuevos empleos y de la actividad económica que se genere en los próximos años.

Por eso considera que España debe aprovechar su posición actual para reforzar su ecosistema tecnológico. La existencia de empresas españolas especializadas en tecnología, junto con la actividad de compañías internacionales instaladas en el país, puede contribuir a crear un tejido empresarial capaz de participar en la nueva economía digital.

El reto, por tanto, no se limita a adoptar herramientas digitales. Se trata de crear las condiciones para que las empresas puedan desarrollar tecnología, crecer, invertir y generar empleo alrededor de ella.