“Queremos más centros de datos, pero queremos los mejores, que sean sostenibles, eficientes y soberanos”, Óscar López
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El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública defiende en el 40º Encuentro de AMETIC que España debe aprovechar su posición en inteligencia artificial para ganar capacidad de cómputo y reforzar su soberanía digital.
“La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología de futuro para convertirse en uno de los principales ejes sobre los que se está configurando la economía digital. Para España, el reto ya no consiste únicamente en acelerar su adopción, sino en disponer de las capacidades necesarias para desarrollar una industria propia y competir en un escenario global”. Así lo ha planteado Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, durante la inauguración del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se celebra desde hoy en Santander.
Óscar López ha defendido que la transformación digital española constituye una “historia de éxito compartido” entre las administraciones públicas y el sector privado, y ha destacado el papel de los fondos europeos en este proceso. Según ha explicado, prácticamente uno de cada tres euros de los fondos de recuperación se ha destinado a digitalizar el país. Al mismo tiempo, ha reconocido que sigue siendo necesario incrementar la financiación, especialmente la inversión de riesgo, para impulsar tecnologías disruptivas cuyos modelos de negocio pueden incorporar mayores niveles de incertidumbre.
El ministro ha puesto en contexto el peso que ya tiene la economía digital en España. De acuerdo con los datos que ha compartido durante su intervención, la transformación digital está vinculada actualmente a alrededor del 27% del PIB español, una magnitud que, a su juicio, demuestra que ya no puede considerarse un ámbito sectorial más, sino una pieza central de la economía.
Para este responsable, la inteligencia artificial constituye ahora “el capítulo estrella” del proceso de transformación digital, impulsado por la combinación de inversión pública, fondos europeos y colaboración entre las administraciones y las empresas.
España parte de una posición favorable en IA
Uno de los mensajes centrales del ministro ha sido que España dispone ya de una base sólida para avanzar en inteligencia artificial. Óscar López ha recordado que España fue el primer país europeo en construir una agencia de supervisión de la IA y ha situado al país como quinto mercado europeo tanto en inversión privada en inteligencia artificial como en número de startups de este ámbito.
También ha destacado otros indicadores internacionales: España ocupa, según los datos citados por el ministro, el sexto puesto mundial en adopción de inteligencia artificial generativa y el séptimo en progreso de la IA, de acuerdo con la Universidad de Stanford.
Sobre esta base, el Ejecutivo ha elaborado el denominado Atlas de la Inteligencia Artificial, presentado recientemente en el Consejo de Ministros. El documento pretende analizar la cadena de valor completa de esta tecnología, desde las materias primas y las tierras raras necesarias para fabricar chips y semiconductores hasta las empresas que desarrollan las aplicaciones más avanzadas de IA.
Una IA humanista y con valores
El ministro, que ha recordado las diferentes inversiones e iniciativas llevadas a cabo en España para reforzar la posición de nuestro país en la inteligencia artificial, ha defendido una IA “humanista, con valores”, orientada a modernizar los servicios públicos, aumentar la competitividad de las empresas, garantizar la seguridad y proteger los derechos de los ciudadanos.
Asimismo, Óscar López ha aprovechado la cita en la capital cántabra para anunciar que el Gobierno resolverá próximamente las convocatorias RedIA y RedIA Salud, con una inversión pública conjunta de 180 millones de euros.
En el caso de RedIA, el presupuesto público asciende a 130 millones de euros. El programa recibió solicitudes para más de 1.000 proyectos, de los que finalmente se han seleccionado 300. Según ha detallado el ministro, siete de cada diez estarán impulsados por pymes innovadoras y se distribuirán por las distintas comunidades autónomas.
Por su parte, RedIA Salud pondrá en marcha 72 proyectos de inteligencia artificial en diferentes ámbitos sanitarios, con una inversión pública de 50 millones de euros. López ha presentado ambas convocatorias como otro ejemplo de colaboración público-privada para acelerar el desarrollo de la IA en España.
El gran reto: capacidad de cómputo
Más allá de la financiación de proyectos, el ministro ha señalado una cuestión que considera estratégica para el futuro de la IA española: la capacidad de cómputo, y ha advertido de que la productividad no aumenta simplemente porque aparezca una nueva tecnología. Para que la IA genere un impacto real, debe ser útil, democratizarse y llegar también a las pequeñas y medianas empresas. Y para conseguirlo, España necesita multiplicar su capacidad de computación.
Esta necesidad conecta directamente con otro de los grandes asuntos abordados durante su intervención: el desarrollo de los centros de datos. El Gobierno quiere aumentar el número de estas infraestructuras, pero no hacerlo a cualquier precio.
“Queremos más centros de datos, pero queremos los mejores datacenters, sostenibles, eficientes y soberanos”, ha afirmado. En este sentido, ha recordado la tramitación urgente de un real decreto que establecerá requisitos de sostenibilidad energética y medioambiental, resiliencia y soberanía digital para los centros de datos. El Ejecutivo está trabajando actualmente esta regulación con el sector.
El ministro ha defendido que esta regulación no pretende frenar la llegada de inversiones. Al contrario, ha insistido en que España seguirá apostando por los centros de datos, pero quiere adelantarse a los problemas derivados de su creciente consumo energético y de recursos.
España confía en ser sede de una de las grandes gigafactorías de IA de Europa
Esta estrategia de capacidad de cómputo tiene además un proyecto de gran escala como referencia. Óscar López ha asegurado que tiene “la convicción” de que España albergará una de las tres primeras gigafactorías de inteligencia artificial de la Unión Europea, un proyecto que movilizará más de 4.000 millones de euros.
La idea de fondo que ha trasladado el ministro en Santander es que la próxima fase de la transformación digital no se jugará únicamente en la adopción de aplicaciones de IA, sino también en quién controla la infraestructura, los datos, la capacidad de cómputo y las tecnologías que permiten desarrollar estos sistemas.
Por ello, el concepto de soberanía digital ha ocupado un lugar central en su intervención. El ministro ha defendido que España debe incrementar su capacidad de supercomputación y atraer todos los proyectos de inversión que contribuyan a ello, pero con criterios de orden, calidad, sostenibilidad y autonomía tecnológica.
“Todos los proyectos son bienvenidos a nuestro país”, ha señalado, aunque ha añadido que deben llegar “con orden y con calidad”. En su opinión, el desarrollo ordenado no constituye un freno, sino un elemento diferencial para la economía digital española.
Con esta visión, el Gobierno pretende que España no sea únicamente un mercado donde se adopten las nuevas tecnologías, sino que pueda convertirse también en un polo europeo de desarrollo de inteligencia artificial, infraestructura y capacidad de cómputo, preservando al mismo tiempo los derechos digitales y reduciendo el impacto de estas infraestructuras sobre el conjunto de la sociedad.