El gasto mundial en IaaS optimizado para IA crecerá un 96% en 2026
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El crecimiento responde al auge del entrenamiento de grandes modelos de lenguaje y a la rápida adopción de inteligencia artificial en aplicaciones empresariales. Gartner anticipa que el gasto en inferencia superará por primera vez al de entrenamiento, impulsando nuevas prioridades de inversión en la nube.
Gartner estima que el gasto mundial en IaaS optimizado para IA crecerá un 96% en 2026, hasta los 42.000 millones de dólares. Este impulso está directamente relacionado con la necesidad de soportar cargas de trabajo de entrenamiento de grandes modelos de lenguaje y con la aceleración de la puesta en producción de sistemas de inteligencia artificial en empresas de todos los sectores. Tal como explica Hardeep Singh, analista principal de Gartner, “este crecimiento está impulsado por la demanda continua de infraestructura para apoyar el entrenamiento de LLM y la rápida operacionalización de la IA en aplicaciones y flujos de trabajo empresariales”.
Las previsiones de la consultora apuntan a que el mercado mantendrá un ritmo elevado y alcanzará los 66.000 millones de dólares en 2027, con un crecimiento anual del 56,5%. La tendencia refleja la consolidación de la IA como motor de inversión tecnológica y la necesidad de infraestructuras cloud capaces de soportar cargas de trabajo cada vez más intensivas.
La inferencia supera al entrenamiento y redefine las prioridades cloud
El auge de la IA agéntica está modificando el consumo de infraestructura, ya que multiplica la intensidad computacional mediante ejecuciones autónomas y en múltiples pasos. Según Gartner, este cambio convierte la inferencia en el modelo dominante y sitúa la infraestructura optimizada para IA como un habilitador crítico de las estrategias empresariales de inteligencia artificial.
En 2026, el gasto global en inferencia (23.300 millones de dólares) superará por primera vez al de entrenamiento (19.000 millones). La consultora prevé que el 55% del gasto en IaaS optimizado para IA se destine a cargas de inferencia en 2026, porcentaje que aumentará al 59% en 2027. Este desplazamiento está reconfigurando las prioridades de inversión en la nube, impulsando arquitecturas diseñadas para ejecuciones continuas y en tiempo real.