“Si no hay integración y contexto, la IA será irrelevante”, Ricardo Usaola, MuleSoft

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Ricardo Usaola Mulesoft

La irrupción de la inteligencia artificial agéntica está obligando a las empresas a replantear sus modelos tecnológicos desde la base. En este contexto, la conectividad, la gestión del dato y la orquestación de sistemas emergen como factores críticos para que la IA genere valor real. Ricardo Usaola, MuleSoft RVP y country leader en Iberia, analiza las principales conclusiones del evento MuleSoft Connect:AI Madrid y reflexiona sobre el momento de madurez de las organizaciones, los retos que afrontan y los cambios estructurales necesarios para avanzar hacia una empresa verdaderamente impulsada por agentes inteligentes.

Miguel A. Gómez

El punto de partida es claro: la integración ya no es solo un reto técnico, sino un elemento estratégico. Ricardo Usaola explica que el reciente evento organizado por la compañía puso el foco precisamente en esta transformación. “Estamos en una nueva era donde ya no se trata solo de conectar aplicaciones o sistemas, sino de integrar inteligencia artificial y agentes dentro del ecosistema TI”, afirma. En este nuevo escenario, la fragmentación tradicional de las organizaciones no desaparece, sino que adquiere un nuevo significado: “si antes los silos eran un problema, ahora se convierten en una pieza clave que hay que gestionar correctamente”.

 

Ayudar a la IA a tomar decisiones correctas a partir del dato

En palabras de Ricardo Usaola, “lo que conectamos al final son datos, y el gobierno del dato, la orquestación y su enriquecimiento van a ser fundamentales para que la inteligencia artificial pueda tomar decisiones correctas”. En este sentido, destaca la importancia de combinar capacidades de integración con herramientas que permitan gestionar el ciclo de vida del dato, garantizando su calidad y coherencia.

Desde su perspectiva, las grandes empresas ya han comenzado a recorrer este camino, aunque todavía de forma parcial. “Muchas organizaciones han empezado a trabajar con agentes, pero en entornos controlados, con casos de uso limitados”, explica. Sin embargo, el siguiente paso pasa por escalar estos modelos y gestionarlos de forma global. “Las empresas se están dando cuenta de que no van a poder depender de una única plataforma o proveedor. Van a tener agentes de distintos fabricantes y necesitan una capa que los gobierne”, añade.

 

Elevando el nivel de complejidad

Este salto hacia una gestión integral no está exento de dificultades. Ricardo Usaola reconoce que “el nivel de complejidad va a ser muchísimo mayor, porque ya no hablamos de agentes informativos, sino de agentes que toman decisiones”, lo que implica que la calidad del dato y el contexto se convierten en elementos críticos: “el contexto es lo que da sentido a los datos y potencia a la inteligencia artificial”, subraya.

Para abordar este desafío, propone un enfoque estructurado basado en varios pilares, entre los que destacan la integración, el gobierno, la monitorización y la activación de los datos, que aprovecha las capacidades que aporta la compra de Informática por parte de Salesforce. Pero más allá del modelo, insiste en la necesidad de una base sólida: “si no tienes una estrategia clara de integración y conectividad, cualquier iniciativa va a ser poner parches. Esta conectividad debería ser la prioridad número uno para cualquier empresa, independientemente de su sector o nivel de madurez”.

 

Los riesgos de no avanzar y los retos de hacerlo

Los riesgos de no avanzar en esta dirección son significativos. Según nuestro interlocutor, “se estima que supone costes de unos 10 millones anuales para una empresa media”. Pero más allá del coste, advierte de un problema mayor: “no es solo un tema económico, es un freno a la innovación y a la propia inteligencia artificial”.

A estos retos tecnológicos se suman otros organizativos, especialmente en el ámbito del talento y los procesos. “No es solo tecnología, hay un problema de personas y de procesos”, afirma. La llegada de la IA está transformando los roles tradicionales y dando lugar a nuevos perfiles: “ya no hablamos de desarrolladores, sino de directores de desarrollo que trabajan con agentes que generan software”, explica, apuntando a una redefinición profunda de las estructuras de trabajo.

En este contexto, las empresas deben adoptar una visión transversal que rompa con los enfoques departamentales. “La información ya no pertenece a un único departamento, está interconectada entre ventas, logística o facturación”, indica. Por ello, considera imprescindible una coordinación a alto nivel que permita alinear tecnología, negocio y operaciones.

 

Simplificando la organización

A pesar de la complejidad del nuevo entorno, Ricardo Usaola rechaza la idea de que la transformación tenga que ser necesariamente difícil. “No tiene por qué ser compleja, la puedes hacer compleja”, afirma, defendiendo el uso de plataformas ya consolidadas para evitar reinventar soluciones. En su opinión, el verdadero reto no es tecnológico, sino estratégico: “es cuestión de visión y de que la organización esté preparada para abordarlo”.

En última instancia, insiste en que ninguna compañía puede afrontar este cambio de forma aislada. “Ningún proveedor es capaz de dar una solución global”, reconoce, lo que refuerza la necesidad de contar con capas de integración que permitan gestionar entornos multiagente y multitecnología. En este escenario, concluye, el éxito dependerá de la capacidad de las empresas para construir un ecosistema cohesionado donde datos, sistemas y agentes trabajen de forma coordinada. Porque, como resume, “si no hay integración y contexto, la inteligencia artificial no tendrá impacto real en el negocio”.