ESET firma una alianza estratégica con la OTAN
- Seguridad
La nueva alianza estratégica de la Organización del Tratado del Atlántico Norte con la industria tecnológica experta en cuestiones de ciberseguridad se ha firmado durante la International Conference on Cyber Conflict y cuenta también con Microsoft y Palo Alto Networks.
Si hay un sector en el que la cooperación es relevante, es el de la ciberseguridad y la ciberdefensa. Los grandes titulares de grupos desarticulados han dependido siempre de la colaboración entre empresas privadas y fuerzas públicas, y a menudo involucrando a países de diferentes regiones del mundo. El acuerdo entre la OTAN y algunas tecnológicas es un paso más en esa dirección.
ESET ha anunciado esta semana la firma de una alianza estratégica con la OTAN, en la que también participan Microsoft y Palo Alto Networks, en el marco de la International Conference on Cyber Conflict celebrada en Tallín, Estonia. Es importante destacar que no se trata de una alianza de carácter comercial, sino que pretende “reforzar la resiliencia colectiva en el ciberespacio frente a las amenazas cibernéticas actuales y emergentes”.
La idea de la alianza es abrir “una nueva etapa” en la cooperación en materia de ciberseguridad entre la OTAN y las tecnológicas. Se trata de abrir un canal directo entre las entidades participantes que permita facilitar el diálogo y el intercambio de información y buenas prácticas. También desarrollarán y coordinarán actividades con ls que abordar sus retos comunes.
Martin Talian, Chief Corporate Solutions Officer de ESET, considera que, “lamentablemente, vivimos en una época marcada por el aumento de las ciberamenazas que buscan socavar nuestra sociedad y desafiar nuestros valores. Por ello, estamos encantados de unirnos a esta importante iniciativa cuyo objetivo es aumentar de forma colaborativa la resiliencia frente a estas amenazas”.
Por su parte, Jean Ellermann-Kingombe, subsecretario general adjunto de la OTAN para la Transformación Digital y Cibernética, explica que “la disuasión y la defensa en el ciberespacio y el entorno digital no dependen únicamente de contar con hardware y software fiables, sino también de normas y principios compartidos. Esto resulta especialmente relevante en un momento en el que las infraestructuras críticas esenciales para el funcionamiento de nuestras sociedades están siendo atacadas y los actores maliciosos aprovechan los avances tecnológicos para evolucionar rápidamente sus tácticas”.