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Lo que hay que saber para que un programa de buen gobierno no falle

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La falta de cultura corporativa y la sobrecarga administrativa son dos de los principales obstáculos para el buen gobierno y el cumplimiento normativo. Por eso, hay una serie de cosas que hay que tener en cuenta para que estos programas no fallen, según un análisis realizado por eShare.

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El especialista en gobernanza empresarial ha llevado a cabo un análisis de los factores cotidianos que dificultan el cumplimiento de los programas de buen gobierno corporativo y de cumplimiento normativo.

Según sus expertos, son principalmente tres: la falta de conciencia en el Consejo de Administración sobre la importancia de implementar estos programas; la falta de una cultura corporativa que fomente la transparencia y el cumplimiento normativo, y la sobrecarga administrativa que supone la puesta en marcha de dichos programas.

Falta de conciencia en el Consejo de Administración
Si los miembros del Consejo de Administración no son conscientes del riesgo que puede suponer la no implementación de programas de cumplimiento normativo, buen gobierno y transparencia y, por lo tanto, no los ponen en marcha de manera seria, las consecuencias pueden poner en riesgo  su reputación, la confianza de los clientes y la ventaja competitiva de la empresa.

Cultura corporativa
En relación con el primer obstáculo, para contar con un programa de cumplimiento realmente eficaz, las empresas deben promover una cultura que fomente la conducta ética y el compromiso de cumplir con la ley en todos sus eslabones. Los fallos culturales pueden plantear una amenaza sustancial que acarrea multas, sanciones y pérdida de reputación.

Sobrecarga administrativa
Un flujo constante de tareas administrativas alrededor del programa de buen gobierno puede ponerlo en riesgo si se dedican horas interminables a fotocopiar, modificar y verificar documentos, enviar correos electrónicos y asegurarse de que se reciben y leen por las personas adecuadas, redactar actas y un largo etcétera. Las consecuencias son que el programa de transparencia deje de cumplirse o que se descuiden otras tareas propias de la gestión empresarial.

Según esta firma, la solución para todo esto pasa por la tecnología. Es necesario el desarrollo de controles sólidos de buen gobierno apoyados por un software adecuado para hacer frente a la creciente carga normativa. “Uno de los problemas de la falta de conciencia del Consejo de Administración sobre el cumplimiento normativo es la dificultad de realizar un seguimiento de amenazas o riesgos. Cuando se cuenta con un sistema automático integrado en el Consejo de Administración que los rastree, se reduce la probabilidad de que algo falle y se contribuye a que los riesgos sean más fáciles de revisar, controlar y medir”, apostilla.

Lo mismo puede decirse en relación a la eliminación de cargas administrativas. Las herramientas automatizadas que proporcionan una visión general del gobierno corporativo a través de una plataforma única ayudan a identificar a tiempo los problemas y a impulsar mejoras. Se calcula, por ejemplo, que las herramientas de gestión de reuniones pueden revolucionar la forma de seguimiento del cumplimiento y ahorrar a los administradores, al menos, 20 horas de trabajo por cada una de ellas.