Elon Musk busca información para probar que Twitter miente en el número de cuentas falsas

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Elon Musk y Twitter continúan su guerra por la compra fallida de la red social. Los abogados del hombre más rico del mundo han solicitado información a empresas de tecnología para que verifiquen que el número de cuentas falsas con las que cuenta Twitter es superior al que la compañía asegura.

Desde que anunció en abril su intención de comprar Twitter por 44.000 millones de dólares, hay un asunto que enturbiaba la operación. Aunque Musk firmó una oferta vinculante, lleva meses quejándose de que la red social no facilitaba el número de cuentas falsas. De hecho, en mayo puso temporalmente en espera la adquisición

El pasado mes de julio Musk retiró su oferta de compra, alegando que se habían incumplido varias disposiciones del acuerdo de adquisición. La principal es que, según el dueño de Tesla, Twitter no ha proporcionado la información necesaria para calcular el número de cuentas que son spam/falsas, que la plataforma cifra en un 5%, y que Musk no cree y estima en un 20%.

De cara a poder justificar su decisión en el juicio que se celebrará el próximo 17 de octubre, Musk está buscando documentos de empresas de tecnología publicitaria para obtener más información sobre las cuentas de bots y spam en Twitter. Según publica Reuters, los abogados de Musk han citado tanto a Integral Ad Science (IAS) como a DoubleVerify para obtener cualquier documento o comunicación sobre su participación en la revisión de cuentas o en cualquier auditoría de la base de usuarios de Twitter. Estas compañías utilizan tecnología para verificar de forma independiente que los anuncios digitales son vistos por personas reales.

En una contrademanda interpuesta a principios de este mes, Musk afirmó que los usuarios activos diarios monetizables de Twitter son 65 millones menos de los que la compañía asegura, algo que niega Twitter.

En abril Elon Musk firmó un acuerdo vinculante para comprar Twitter por 54,20 dólares por acción, o 44.000 millones de dólares, renunciando a la ‘due diligence’ o diligencia debida para cerrar rápidamente el acuerdo. Si se rompía el trato, Musk debería pagar 1.000 millones de dólares, y Twitter se reservaba el derecho de demandar.