2026 estará marcado por la aceleración de la IA y la transformación profunda de los modelos operativos
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John Roese, Global CTO y Chief AI Officer de Dell Technologies, identifica cinco grandes tendencias que redefinirán la gobernanza, los datos, la resiliencia y la infraestructura tecnológica. La IA agéntica, las fábricas de IA y la soberanía tecnológica se consolidan como ejes estratégicos para empresas y gobiernos.
Dell Technologies ha publicado sus predicciones para 2026, firmadas por John Roese, Global CTO y Chief AI Officer, quien asegura que la inteligencia artificial está entrando en una etapa de aceleración sin precedentes.
Tras el “Big Bang” de la IA generativa en 2023 y su adopción masiva en 2025, el próximo año estará marcado por una transformación profunda de los modelos operativos, los procesos y las cadenas de valor. Según Roese, las organizaciones que quieran capturar el retorno real de la IA deberán invertir en infraestructuras resilientes, gobernanza sólida y ecosistemas colaborativos capaces de sostener la velocidad del cambio.
La gobernanza como nuevo imperativo estratégico
La primera predicción apunta a una urgente necesidad de replantear la gobernanza de la IA.
Durante años, las empresas han desplegado modelos y agentes sin marcos regulatorios robustos, generando un entorno volátil y riesgos operativos crecientes. Roese advierte que las organizaciones necesitarán entornos privados para ejecutar modelos con control total y sin depender de servicios externos.
Las llamadas “fábricas de IA” se convertirán en estándar, pero solo funcionarán si se diseñan con una gobernanza adecuada y en colaboración con el sector público y el ecosistema empresarial.
El dato como pilar central de la innovación
En 2026, el foco no estará en entrenar modelos más grandes, sino en garantizar la calidad, organización y disponibilidad del dato en tiempo real.
Roese subraya que los datos dejarán de ser repositorios pasivos para convertirse en activos dinámicos que interactúan con agentes y flujos de inferencia. Surgirán plataformas de datos específicas para IA, capaces de integrar orígenes diversos, proteger artefactos sensibles y construir una capa de conocimiento sólida y segura, compatible con entornos híbridos y multicloud.
La IA agéntica es el nuevo gestor de continuidad operativa
La tercera tendencia es la consolidación de la IA agéntica, que pasará de ejecutar tareas puntuales a supervisar procesos largos, coordinar equipos y garantizar la continuidad operativa en tiempo real.
En sectores como industria, energía o logística, estos agentes podrán anticipar problemas, detectar desviaciones y proponer acciones correctivas, actuando como un puente entre los objetivos estratégicos y la ejecución diaria. Su eficacia dependerá directamente de la calidad y actualización de los datos disponibles.
Fábricas de IA: una nueva visión de la resiliencia
La integración de la IA en funciones críticas obligará a redefinir la resiliencia y la recuperación ante desastres.
Ya no bastará con restaurar sistemas y bases de datos, será imprescindible preservar embeddings, modelos ajustados y repositorios semánticos, sin los cuales la inteligencia corporativa no puede restablecerse. Las fábricas de IA permitirán proteger estos artefactos en entornos seguros y redundantes, pero requerirán una estrecha colaboración entre proveedores tecnológicos, expertos en ciberseguridad y organismos públicos.
La IA soberana alza a la tecnología como activo nacional
La última predicción señala la expansión de los ecosistemas de IA soberana, impulsados por gobiernos que buscan autonomía tecnológica, protección de datos sensibles y refuerzo de sectores estratégicos. Este movimiento obligará a las empresas a operar en entornos más estrictos, manteniendo datos y cargas de trabajo dentro de las fronteras nacionales.
Lejos de ser una limitación, Roese considera que impulsará ecosistemas locales más robustos, centros de cómputo avanzados y una mayor alineación entre regulación y negocio.
Roese concluye que 2026 será un año decisivo, en el que la IA se consolidará como columna vertebral de operaciones e infraestructuras. Las organizaciones que prosperen serán aquellas que construyan bases resilientes, gestionen bien sus datos, adopten agentes autónomos y preparen sus fábricas de IA para garantizar continuidad y escalabilidad. El reto ya no es si la IA revolucionará el mercado, sino quién estará preparado para aprovecharla.