La IA gana espacio en el trabajo, pero no siempre mejora la percepción de productividad

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El informe People at Work 2026 de ADP Research revela que el uso frecuente de inteligencia artificial se asocia con mayores niveles de compromiso laboral y menor estrés, aunque también evidencia una brecha entre la adopción de estas herramientas y la percepción de rendimiento de los trabajadores.

La inteligencia artificial se consolida como una herramienta habitual en el entorno laboral. Según el informe People at Work 2026 de ADP Research, uno de cada cinco trabajadores en el mundo utiliza aplicaciones de IA casi a diario como parte de su actividad profesional, reflejando la creciente integración de esta tecnología en los procesos de trabajo.

En España, el 15 % de los trabajadores afirma utilizar inteligencia artificial prácticamente todos los días, mientras que un 31 % recurre a estas herramientas varias veces por semana. Estos datos sitúan al país entre los mercados europeos con una mayor adopción de la IA en el ámbito profesional.

Sin embargo, el estudio muestra que la incorporación de estas tecnologías no siempre se acompaña de una percepción más positiva de la productividad. Aunque el 30 % de los usuarios diarios de IA asegura sentirse plenamente comprometido con su trabajo, también son cuatro veces más propensos a considerar que son menos productivos que quienes no utilizan estas herramientas.

El informe apunta a que esta aparente contradicción podría estar relacionada con la evolución de las tareas asignadas. A medida que la inteligencia artificial asume actividades rutinarias, los profesionales dedican más tiempo a proyectos complejos y estratégicos cuyos resultados son menos inmediatos y más difíciles de medir mediante los indicadores tradicionales de productividad.

 

Diferencias por edad y género en España

La adopción de la inteligencia artificial presenta diferencias significativas según el perfil de los trabajadores.

Entre los jóvenes de 18 a 26 años se registra el mayor nivel de utilización, con un 18 % que emplea estas herramientas casi a diario. En el extremo opuesto, el 33 % de las personas de entre 55 y 64 años afirma no utilizarlas nunca.

Por género, el 16 % de los hombres declara usar inteligencia artificial de forma cotidiana, frente al 13 % de las mujeres.

Además, el 17 % de los trabajadores españoles asegura no utilizar nunca herramientas de IA, una cifra inferior a la media europea, situada en el 22 %.

Respecto a la percepción de su impacto, el 14 % considera que la inteligencia artificial tendrá efectos positivos sobre sus responsabilidades profesionales, mientras que un 11 % teme que pueda sustituir su puesto de trabajo.

 

Menos estrés y mayor compromiso entre los usuarios habituales

Los resultados globales del estudio muestran que el uso frecuente de inteligencia artificial está asociado a una experiencia laboral más positiva.

Solo el 11 % de quienes utilizan IA a diario afirma sufrir estrés negativo en el trabajo, frente al 23 % de quienes no recurren a estas herramientas. Además, los usuarios habituales muestran una mayor sensación de pertenencia a sus equipos y una percepción más elevada de estabilidad laboral.

Los datos sugieren que la familiaridad con la tecnología contribuye a generar confianza y facilita una integración más natural de la IA en la actividad profesional.

 

Formación y adaptación, factores clave

El informe señala que la adopción tecnológica por sí sola no garantiza mejoras en el rendimiento. La capacidad para obtener valor de la inteligencia artificial depende en gran medida de la formación, la comprensión de las herramientas disponibles y su integración efectiva en los flujos de trabajo.

En este contexto, las organizaciones tienen el reto de acompañar a los empleados en la adquisición de nuevas competencias digitales y en la adaptación a modelos de trabajo donde la colaboración entre personas y sistemas inteligentes será cada vez más habitual.

Las conclusiones del estudio reflejan una realidad cada vez más visible: la inteligencia artificial ya forma parte del entorno laboral, pero el verdadero desafío consiste en transformar su uso en mejoras tangibles de productividad, bienestar y generación de valor para empresas y trabajadores.