IA, soberanía tecnológica y datos: definiendo la hoja de ruta industrial de España
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En el marco del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se está desarrollando en Santander, con la colaboración con Banco Santander y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), se han celebrado los denominados foros de Ecosistemas Conectados, con el foco en autonomía estratégica, la salud de precisión y la planificación urbana inteligente.
El primero de ellos, Cadenas de valor en tecnologías estratégicas, se ha centrado en cómo la digitalización y las tecnologías disruptivas refuerzan la resiliencia y la competitividad del tejido industrial español. El segundo, Ecosistema salud y ciencias de la vida. Del dato a la salud, ha puesto el foco en abordar el impacto transformador de la digitalización en el ámbito sanitario; mientras que el tercero, Ciudades y territorios inteligentes y competitivos, ha abordado el nuevo modelo de urbanismo y vivienda necesario para responder a los retos globales de las ciudades y los territorios en materia de vivienda, planificación, servicios y sostenibilidad en la era del dato.
Y es que la autonomía estratégica y el desarrollo tecnológico son ya necesidades urgentes en España y las sesiones de AMETIC evidencian la importancia de estructurar una hoja de ruta común, donde el reto no es solo innovar, sino generar la demanda y el marco regulatorio que permitan transformar la investigación en cadenas de valor industriales con impacto en la economía real.
Soberanía tecnológica y autonomía estratégica en el stack de innovación
El debate sobre la soberanía tecnológica avanza hacia el pragmatismo. Se asume que la autonomía no equivale a la autarquía, sino a disponer de capacidad real para elegir qué soluciones utilizar, dónde adquirirlas y cuánto valor económico se genera en el territorio nacional y europeo. Esta autonomía se analiza por capas del stack tecnológico: desde la conectividad y el cómputo, hasta plataformas y sistemas de información, considerando factores como talento, ciberseguridad y contratación pública.
Un factor crítico es el almacenamiento de la información. Alrededor del 70% de los datos europeos está en manos de proveedores extranjeros de cómputo. Para contrarrestar esta dependencia y dar soporte al ecosistema local, se promueven las AI Factories, que facilitan a las startups el acceso a capacidad de cálculo antes de escalar a infraestructuras de gran tamaño. En este sentido, destaca la próxima puesta en marcha de un nuevo centro de estas características en Cádiz.
En paralelo, la tecnología cuántica se posiciona como un gran vector estratégico, aunque la madurez de sus subdisciplinas es desigual. Mientras la criptografía cuántica segura (quantum-safe) cuenta con aplicaciones en banca, energía y administración pública, la computación cuántica general se mantiene en fase incipiente y la sensórica muestra un desarrollo menor. Para consolidar este mercado, el sector defiende la Compra Pública Innovadora para aportar credibilidad ante inversores y validar tecnologías en entornos reales. Para soportar este crecimiento, es vital cuidar el talento, elevando la formación en ingeniería especializada y evitando que una excesiva dependencia de la IA en fases iniciales de desarrollo merme las capacidades del talento junior.
El cuello de botella energético de los centros de datos
Si los datos y la IA representan el motor de la nueva economía, los centros de datos constituyen su soporte físico indispensable. Sin embargo, la expansión de estas infraestructuras se topa con severas barreras de suministro eléctrico.
La red eléctrica es el principal cuello de botella. Los accesos concedidos a centros de datos suman ya unos 12 GW, frente a una demanda máxima punta nacional de consumo de entre 38 y 40 GW. Además, los plazos de ejecución agravan la situación: la puesta en marcha de las capacidades de red necesarias puede demorarse entre siete y ocho años.
Pese a estos desafíos, el retorno de estas inversiones es incuesionable: unos 0,70 euros de cada euro invertido se transfieren directamente a su cadena de valor local. Dado que la amortización de hardware representa entre el 80% y el 85% del coste total de estos centros, el sector propone que la contratación pública exija que un porcentaje de las horas de cómputo se realice sobre tecnología de desarrollo europeo. Esta medida busca corregir la modesta posición de España en innovación en comparación con su peso en el PIB, impulsando que la ciencia excelente de laboratorios se traslade con éxito al ámbito empresarial.
Ecosistema de salud y la revolución cognitiva del dato clínico
La sanidad se consolida como uno de los sectores con mayor potencial para materializar las ventajas del análisis de datos y la IA, buscando evolucionar de un modelo médico reactivo hacia uno preventivo y personalizado.
España parte de una sólida madurez digital: cuenta con 49 millones de ciudadanos con Tarjeta Sanitaria Individual y un 92% de interoperabilidad en la Historia Clínica Digital. Para explotar este activo, se planea el lanzamiento de un marketplace público de soluciones de salud digital. Este entorno facilitará a las comunidades autónomas el acceso a algoritmos ya probados, optimizando la inversión y transferencia de soluciones.
La transformación no es meramente técnica, sino cultural. Implica dotar de herramientas al personal clínico para situar al paciente en el centro, utilizando tecnologías como la integración de datos multicanal y los gemelos digitales para anticipar diagnósticos.
Estrategias de salud digital autonómicas, como la implantada en la Comunidad de Madrid, ejemplifican esta tendencia al utilizar la tecnología para reducir la carga burocrática de los médicos, liberando tiempo clínico y proporcionando más contexto del historial del paciente. En última instancia, la IA actuará como catalizador de una "transformación cognitiva" que no sustituirá la toma de decisiones del profesional, sino que preservará y potenciará el conocimiento acumulado en el ecosistema sanitario.
Gemelos digitales e IA para desatascar la crisis de vivienda
El urbanismo incorpora el uso de datos abiertos municipales, simulaciones predictivas y gemelos digitales para acelerar las respuestas ante la crisis habitacional, sincronizando los ciclos de las tecnológicas privadas con los tiempos y marcos regulatorios públicos.
La utilidad de los gemelos digitales ya es palpable en la vivienda protegida. En ciudades como Málaga, se recurre a la simulación tridimensional para proyectar promociones de hasta 8.900 viviendas protegidas, modelando previamente el impacto de inundaciones o riesgos geológicos sobre el terreno. Este enfoque permite simular, predecir y decidir de forma virtual antes de acometer obras físicas complejas, minimizando los riesgos urbanísticos.
La adopción de la IA agéntica evidencial permite analizar miles de fuentes de datos públicas y privadas en plazos mínimos. Esta herramienta identifica agentes innovadores y relaciones sectoriales en proyectos aplicados de vivienda, reduciendo de meses a días los análisis preliminares de viabilidad territorial en Santander o Málaga. Asimismo, se destaca la necesidad de que los edificios nazcan conectados y monitorizados para alimentar de datos la gestión de servicios urbanos.
La respuesta estructural que propone AMETIC incluye la creación de un Grupo de Trabajo de Urbanismo y Vivienda para desarrollar herramientas digitales y el despliegue de una plataforma interadministrativa de colaboración público-privada para la gestión del suelo finalista. Impulsada mediante IA, esta plataforma aspira a simplificar trámites y acelerar la gestión del suelo, demostrando que el uso inteligente del dato y la IA constituyen resortes insustituibles para planificar de forma ágil y segura.