La IA agéntica se perfila como la alternativa a los modelos tradicionales de desarrollo de software
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El auge de la IA agéntica marca un punto de inflexión en el desarrollo de software, impulsando a las organizaciones a replantear sus modelos de abastecimiento. Los agentes autónomos capaces de orquestar flujos de trabajo completos serán una necesidad competitiva en menos de cinco años.
La adopción de la IA agéntica está redefiniendo el ciclo de desarrollo de software y transformando los modelos tradicionales de abastecimiento tecnológico. Según el estudio “From Code to Control: AI’s Takeover of Software Development Lifecycle”, encargado por Reply y elaborado por Forrester Consulting, el 93% de los líderes de TI prevé adoptar agentes de IA como alternativa estratégica al desarrollo de terceros en los próximos dos o tres años, un cambio impulsado por los límites del offshoring y la necesidad de mayor control operativo. El informe señala que la transición desde simples asistentes de programación hacia agentes autónomos capaces de orquestar todo el ciclo de desarrollo ya está en marcha.
Filippo Rizzante, CTO de Reply, afirma que “la IA ya no es solo una herramienta de productividad, sino un factor disruptivo que demanda un nuevo modelo operativo”, y destaca que las limitaciones del offshoring están impulsando “un retorno al control” por parte de las organizaciones.
La IA agéntica como nueva ventaja competitiva
El estudio muestra que el 81% de los líderes considera que los sistemas de IA agéntica, capaces de tomar decisiones, ejecutar tareas y coordinar flujos de trabajo de forma autónoma, se convertirán en una necesidad competitiva en tres a cinco años. Este avance responde a la creciente presión por acelerar la entrega de software, mejorar la calidad del código y reducir la dependencia de modelos de deslocalización que hoy presentan limitaciones significativas.
Entre los factores que impulsan este cambio destacan los riesgos regulatorios, con el 78% que afirma que la deslocalización complica el cumplimiento de normativas como el RGPD. Les siguen los problemas de calidad y deuda técnica, con el 76% que reporta fallos, reelaboraciones y menor control sobre el código.
A ello se suma la necesidad de mayor autonomía. Y es que los agentes de IA permiten acelerar procesos sin comprometer la seguridad ni la integridad arquitectónica.
Aunque el 76% de las organizaciones ya utiliza IA en alguna fase del ciclo de desarrollo, solo el 20% ha logrado una integración completa en todo el proceso. Esta brecha revela un amplio margen de mejora para las empresas capaces de escalar la IA más allá de casos aislados hacia un modelo sistémico. Forrester recomienda establecer una hoja de ruta de 90 a 120 días para reorquestar los modelos operativos, aplicar un enfoque de “confianza cero” al código generado por IA y priorizar perfiles con conocimiento profundo en arquitectura.
El estudio concluye que la IA agéntica no solo transformará la forma en que se desarrolla software, sino también cómo se estructuran los equipos, cómo se gestionan los riesgos y cómo se toman decisiones tecnológicas. La combinación de talento especializado y agentes autónomos marcará la próxima década del desarrollo digital, con modelos híbridos que priorizan la seguridad, la calidad y la velocidad de innovación.