La tecnología se convierte en la palanca crítica para que el sector asegurador transforme su modelo
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La digitalización ha mejorado la relación con el cliente, pero aún no se traduce en eficiencia operativa ni en creación de valor para los inversores. La prevención inteligente, la IA en distribución, los agentes de IA y el capital alternativo permitirían reducir el coste del riesgo y cerrar brechas de protección.
El sector asegurador atraviesa un momento de crecimiento, pero sin resolver sus retos de fondo. Según Bain & Company, el fuerte aumento de las primas y la mejora de la rentabilidad en 2025 se explican por factores temporales, como el incremento de tarifas y un año favorable en pérdidas por catástrofes, y no por una transformación real del negocio.
Las primas mundiales alcanzaron 7,1 billones de dólares en 2025, frente a los 6,7 billones de 2024, casi el doble que en 2010. La cifra prácticamente duplica los 3,6 billones de dólares de 2010. Pablo Sansuste, socio de Bain, advierte que “la supervivencia del negocio dependerá de sanear el resultado técnico, sincerar la suscripción y bajar costos operativos reales mediante tecnología”.
La digitalización mejora la experiencia, pero no la eficiencia
Bain señala que, aunque muchas aseguradoras han mejorado la relación con sus clientes gracias al uso de datos y tecnología, esto no se ha traducido en ventajas económicas visibles. Los gastos operativos apenas han bajado 1 punto porcentual en una década, pese a que las primas se han duplicado.
Una señal de cambio es la caída del 50% en la contratación de personal desde 2022, afectando por igual a operaciones, tecnología y finanzas. La presión por automatizar procesos y reducir costes está acelerando la adopción de IA en toda la cadena de valor.
Bain identifica cuatro áreas donde la tecnología puede reducir el coste del riesgo y cerrar brechas de protección:
- Prevención inteligente de siniestros. Tecnologías como frenado automático, protección inteligente del hogar o dispositivos de salud podrían reducir entre 10% y 20% los costes de reclamaciones.
- IA en distribución y asesoría. La IA puede ampliar el acceso a orientación personalizada y suplir la escasez de asesores capacitados, tanto en seguros individuales como comerciales.
- Eficiencia operativa con agentes de IA. Los agentes pueden automatizar tareas administrativas y procesos de ajuste de siniestros, liberando tiempo para la atención al cliente. Bain advierte que esto exige nuevas formas de medir y controlar el gasto en tecnología, que empieza a reemplazar parte del gasto en personal.
- Capital alternativo. La estandarización de productos y riesgos puede facilitar la entrada de nuevos inversores y distribuir mejor la exposición aseguradora.
La consultora alerta de que las brechas de protección seguirán ampliándose si el sector no adopta tecnología de forma más agresiva. En ciberseguridad, la diferencia entre pérdidas potenciales y cobertura disponible podría pasar de 900.000 millones de dólares a entre 2,5 y 4 billones hacia 2035. Cerrar esa brecha exige soluciones más accesibles y de mayor valor para los clientes, algo que los avances en datos y análisis ya hacen posible.