La confianza sigue siendo el principal obstáculo para la IA en las administraciones públicas

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Un estudio revela que los organismos públicos avanzan en la adopción de inteligencia artificial, pero continúan mostrando carencias en gobernanza, calidad de los datos e infraestructuras, lo que puede comprometer la fiabilidad de los sistemas y aumentar los riesgos para la ciudadanía.

Las administraciones públicas están incorporando la inteligencia artificial con rapidez, pero lo hacen sobre unas bases tecnológicas que, en muchos casos, todavía presentan importantes debilidades. Esa es una de las principales conclusiones del informe Data and AI Impact Report: The Trust Imperative, elaborado por SAS e IDC, que analiza el grado de madurez de la IA en el sector público y el papel que desempeña la confianza en su adopción.

El estudio identifica el denominado "dilema de la confianza", una situación en la que las organizaciones se enfrentan a dos escenarios contrapuestos: renunciar a utilizar la inteligencia artificial por falta de garantías o depender de sistemas que todavía no han sido suficientemente validados. Según el informe, esta falta de equilibrio constituye uno de los principales frenos para la implantación efectiva de la IA en las administraciones.

 

Mucha adopción, poca confianza

Los datos muestran que los gobiernos se sitúan entre los sectores que más rápidamente están incorporando herramientas basadas en inteligencia artificial. El 52 % ya utiliza agentes de IA, una cifra superior a la registrada en sectores como la banca, la sanidad o el comercio minorista.

Sin embargo, solo el 6 % de los organismos públicos afirma disponer de un elevado nivel de confianza interna y de sistemas de IA considerados fiables, el porcentaje más bajo de todos los sectores analizados.

Además, el 38 % reconoce utilizar inteligencia artificial sin apoyarse en mecanismos sólidos de gobernanza y seguridad, recurriendo con frecuencia a soluciones de IA generativa que presentan mayores limitaciones en materia de transparencia y explicabilidad.

El informe también pone de manifiesto que muchos responsables públicos muestran una mayor confianza en la IA generativa que en tecnologías consolidadas como el aprendizaje automático (machine learning), pese a que estas últimas acumulan una trayectoria mucho más amplia en aplicaciones como la detección de fraude o el análisis predictivo.

 

El sector público, por debajo de otros ámbitos

En materia de inteligencia artificial fiable, las administraciones públicas se sitúan por detrás de sectores como el asegurador, la banca o las ciencias de la salud.

Solo el 15,3 % de los organismos públicos alcanza el nivel más alto del índice de IA confiable, frente a una media global del 19,8 %. Asimismo, las previsiones de inversión en tecnologías destinadas a reforzar la confianza en la IA también se mantienen por debajo de las registradas en otros sectores.

 

Los datos siguen siendo el gran desafío

El estudio concluye que la calidad y la gestión de los datos continúan siendo el principal obstáculo para el despliegue de la inteligencia artificial en el sector público.

Entre las principales conclusiones destacan:

-     La falta de una base de datos centralizada y optimizada aparece como el principal reto en todas las regiones analizadas.
-     La gestión de datos figura entre las principales dificultades para prácticamente todas las administraciones.
-     El 12,6 % de los organismos públicos prevé aumentar su inversión en IA por encima del 20 %, mientras que casi la mitad anticipa incrementos de entre el 4 % y el 20 %.
-     El 60 % considera que la principal aportación de la IA será el aumento de la productividad personal, el porcentaje más elevado de todos los sectores incluidos en el informe.

El análisis también detecta un déficit de formación entre el conjunto de los empleados públicos, más acusado que entre los perfiles técnicos especializados, lo que está llevando a muchas administraciones a priorizar tanto la modernización de sus infraestructuras como la capacitación de sus profesionales.

Según los autores del estudio, el éxito de la inteligencia artificial en el sector público dependerá de la capacidad de combinar innovación con una gobernanza sólida, datos de calidad, transparencia y mecanismos que garanticen la confianza de ciudadanos e instituciones.