España moviliza 8.000 millones de euros en su nueva Estrategia Deep Tech para liderar la innovación global

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Francisco Hortigüela y Teresa Riesgo Santander AMETIC 2026
Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, y Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en la 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC en Santander.

El 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC en Santander ha servido de escenario para presentar la Estrategia Deep Tech española 2026-2030. Con una dotación pública de 8.000 millones de euros, el objetivo de esta hoja de ruta estatal es transformar la posición de España de mero adoptador tecnológico a país líder en tecnologías profundas, las cuales sustentan hoy la competitividad global, la autonomía estratégica y la capacidad de los países para decidir su futuro.

El núcleo operativo de la nueva estrategia parte de una premisa clara: el 80% de los más de 8.000 millones de euros movilizados irá destinado directamente a las empresas. Esta inyección busca paliar una de las principales barreras en el ecosistema de tecnologías profundas: la necesidad de contar con un capital financiero paciente, con plazos de retorno largos y una tolerancia al fracaso que, según los representantes de la administración nacional, los científicos ya asumen pero los empresarios e inversores todavía deben incorporar.

Como ejemplo tangible de este cambio metodológico, destaca el fondo DeepTech, gestionado conjuntamente por el CDTI y el fondo Next Tech, del que ya se ha desplegado una primera línea denominada Montaña, dedicada específicamente al desarrollo de tecnologías profundas en el ámbito de la salud infantil.

El plan estatal complementa su arquitectura financiera apoyándose en herramientas de coinversión pública como Invierte, la SEET y España Crece. Estos instrumentos tienen como meta mitigar las fallas de mercado existentes, asumiendo y compartiendo los riesgos inherentes de las fases de desarrollo y escalado junto al sector privado. La meta última es atraer a inversores privados que lideren las rondas de financiación de las empresas emergentes nacionales.

La estrategia nacional se articula en torno a tres ejes fundamentales de actuación:

  • Consolidar infraestructuras y retención de talento: En el ámbito del talento científico, España busca consolidar un cambio de tendencia estratégico relevante. Tras haber perdido a más de 10.000 profesionales científicos durante la crisis económica de hace una década, el sistema ha logrado recuperar y asimilar a 23.000 profesionales de la ciencia hasta este año, duplicando la pérdida registrada en dicho periodo de crisis.
  • Fortalecer el tejido empresarial: Facilitar la transferencia del conocimiento científico al mercado y fortalecer el tejido empresarial.
  • Mejorar la gobernanza del sistema: Dentro de este eje destaca la creación del Observatorio Nacional Deep Tech. Este organismo se encargará de identificar tendencias tecnológicas en tiempo real, coordinar sandboxes regulatorios y potenciar laboratorios de prueba en entornos reales (living labs) para facilitar que el conocimiento nacido de la investigación científica se traslade eficazmente al mercado empresarial.

Asimismo, dentro de esta estrategia, se integran proyectos científicos e industriales de vanguardia, como el centro de testeo de materiales para fusión nuclear IFMIF-DONES en Granada. También se refuerzan las capacidades de computación avanzada articuladas en torno al Barcelona Supercomputing Center (BSC), un ecosistema de supercomputación del que ya han emergido proyectos empresariales punteros como Qilimanjaro o Multiverse Computing.