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La incertidumbre vuelve al sector TI tras el rechazo del Parlamento británico al acuerdo del Brexit

  • Actualidad

brexit

El rechazo del Parlamento británico al acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre el Brexit ha llevado a Theresa May, primera ministra del Reino Unido, a tener que afrontar una etapa más que difícil.

El Parlamento británico rechazó ayer por una amplia mayoría el acuerdo que Theresa May alcanzó con la UE para el Brexit. Algo que pone al país en una encrucijada a tan solo 10 semanas de que la salida del Reino Unido de la Unión Europea se produzca. No hay que olvidar que la fecha fijada es el próximo 29 de marzo, con lo que el margen de maniobra no es muy amplio.

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A esto hay que unir que la situación de May es más que delicada. Hoy se enfrenta a una moción de confianza presentada por Jeremy Corbyn, líder de la oposición británica y, aunque ésta logre pasarla, el acuerdo para el Brexit está muerto.

Ante este escenario, se abren varias alternativas. La primera es ampliar el plazo de negociación para alcanzar otro acuerdo. A priori, y para muchos, ésta podría ser la mejor de las posibilidades, aunque el ministro de exteriores alemán, Heinko Maas, no se ha mostrado partidario de una prórroga. “Sólo tendría sentido” si se llega a un acuerdo entre la UE y Gran Bretaña “y de momento no es la opción mayoritaria en el Parlamento británico”, ha destacado en la radio Deutschland Funk.

La segunda de las alternativas es la celebración de un segundo referéndum, una opción que gana adeptos entre las filas del partido laborista y que tendría el objetivo de “parar” el Brexit. No obstante, según los últimos sondeos, casi un 40% de los británicos no está a favor del segundo referéndum y artífices de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, como Nigel Farange, ya han asegurado que, de celebrarse, el Brexit volverá a ganar.

Permanecer dentro de la unión aduanera, pero sin tener ni voz ni voto en la política común, es otro de los escenarios que se están planteando y que no gusta a un amplio sector británico ya que estarían a merced de las políticas que se fijaran en Bruselas.

La última de las alternativas sería un Brexit duro, una opción que no desea nadie, por las implicaciones que tendría tanto para el Reino Unido como para la Unión Europea, pero que no hay que descartar. De hecho, Michel Barnier, responsable de negociar el Brexit por parte de la UE, ya ha confirmado que la Unión va a acelerar su preparación ante esta posibilidad, un escenario que no desea, pero que se tiene que contemplar.

Sector tecnológico

Aunque el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Reino Unido mitigó las preocupaciones del sector TIC, tras la negativa del Parlamento británico al mismo, vuelven los miedos sobre la posibilidad de que Reino Unido podría caer en una fuerte recesión y los proveedores de tecnología deberían reestructurar por completo la cadena de suministro entre UK y la UE.

Y es que, en caso de se produzca un Brexit duro, las principales compañías tecnológicas prevén una fuerte recesión en el Reino Unido, acompañada de una subida de los precios y de toda una serie de problemas para mantener la cadena de suministro entre Gran Bretaña y la Unión Europea, donde las empresas del país tienen buena parte de sus clientes.

Esto provocaría una redefinición de los negocios y, muy posiblemente, la pérdida de mucho dinero. Además, las compañías que suministran productos físicos tendrían que encontrar la forma de redirigir sus líneas de suministro a través de otros países, generando retrasos e, incluso, interrupciones en la entrega de productos al otro lado de la frontera.

Por otro lado, también está el problema del tratamiento de los datos según la normativa GDPR, algo para lo que todavía no se ha alcanzado un acuerdo en firme, y que también podría ocasionar problemas a las empresas tecnológicas, tanto en Reino Unido como en la UE. Numerosas empresas de ambas regiones operan a través de la futura frontera, y según todos los indicadores un gran porcentaje todavía no se ha adaptado correctamente a las imposiciones de esta nueva regulación. Por ello, en caso de no llegar a un acuerdo “amistoso” para el Brexit, seguramente se endurecerían las políticas de supervisión de cumplimiento, y se aplicarían más sanciones a las empresas.

Además, también se tienen que considerar otros aspectos que afectan a, por ejemplo, la seguridad. Una vez que el Reino Unido haya salido de la UE, éste no tendrá acceso a ninguna red, sistema de información o base de datos administrados por la Unión.

También se abren dudas sobre la libertad de movimiento, uno de los puntos que más preocupa al sector tecnológico, al ver que se le reducían las posibilidades de acceder al talento del resto de Europa, y que, por el momento, no está garantizado.