Sólo el 43% directivos de Compliance considera que su función es totalmente independiente

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Un estudio de EY sobre la función de Cumplimiento o Compliance, en inglés, asegura que, aunque ha ganado peso en las grandes compañías, se enfrenta a retos como la independencia de su gestión. Solo el 43% de los responsables de esta área encuestados reconoce que la función de Cumplimiento es totalmente independiente en sus compañías.

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El área de cumplimiento normativo es la que se encarga de establecer estándares y procedimientos que garanticen que las organizaciones operan conforme a las normativas vigentes y las políticas internas, y contola que estos se cumplan. Esta función ha ganado peso desde que se reformó el Código Penal en 2010, que introdujo la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Un estudio de EY ha identificado que esta área corporativa se enfrenta todavía a retos signifcativos como la independencia de su función y la efectividad de los sistemas que gestionan. Por ejemplo, solo el 43% los directivos encuestados por el equipo de Forensic & Integrity Services de la firma, creen que la función de Cumplimiento es totalmente independiente en sus compañías.

Este dato tiene que ver con que el 83% de los participantes asegura que el responsable de la función de Cumplimiento es nombrado por el Consejo de Administración o la Comisión de Auditoría, lo que a priori es síntoma de autoridad e independencia. Sin embargo, cuando se les pregunta por quiénes son los responsables de evaluar el desempeño y decidir sobre su promoción, este porcentaje cae del 83% al 45%. Así, se desprende que son otras áreas corporativas, distintas del órgano de Administración, quienes ejercen autoridad en el día a día, sobre el responsable de la función de Cumplimiento, pudiendo comprometer su independencia.

En opinión de Iñigo Sebastian de Erice, socio de la práctica de esta práctica en EY, “la función de Cumplimiento en España está alcanzando cierto grado de madurez, pero se enfrenta a dos retos diametralmente opuestos: uno desde arriba y que consiste en lograr el pleno compromiso, no solamente a efecto nominal, del Órgano de Administración; y otro desde abajo y que consiste en dotarse de un riguroso conocimiento de cómo funciona el entorno de control de la organización”.

Cuando se pregunta a los directivos de esta área por los puntos de mejora de esta función, los aspectos que más se repiten son un mayor compromiso e implicación por parte del Órgano de Administración y de la Alta Dirección, y la necesidad de establecer una mejor coordinación y comunicación con otras áreas corporativas de la organización. En tercer lugar, mencionan la dotación de mecanismos que les permita evaluar los riesgos de Cumplimento de una forma más rigurosa y precisa.

En cuanto a los recursos con los que cuenta la función de Cumplimiento, existe todavía una gran divergencia en la dotación presupuestaria. Así, la investigación de EY ha encuentrado situaciones en las que,organizaciones comparables por empleados y volumen de negocio cuentan con una dotación presupuestaria y de recursos hasta 10 veces superior que otras. No obstante, en líneas generales, el 65% de los encuestados considera que el presupuesto es insuficiente o claramente insuficiente.

Sistemas de compliance
Según EY, la introducción del régimen de responsabilidad penal de las personas jurídicas en la reforma del Código Penal puso sobre la mesa la importancia de que las organizaciones pudiesen acreditar la idoneidad de sus sistemas de Compliance ante un eventual proceso judicial. Más de una década después, y pese a que la Fiscalía General del Estado publicó una Circular en 2016 sobre ello, las empresas siguen sin tener claros cuáles son los elementos sobre los que podrían ser examinados. Solamente un 6% considera que dichos elementos de juicio por parte de los reguladores son claros y precisos.

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