Los inversores en IA, ansiosos de un ajuste de cuentas si no ven ROI en 2026

  • Opinión
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El año comienza con buenas expectativas para las tecnologías de la digitalización en el mundo y en España. Al mismo tiempo, en Estados Unidos se habla de un “ajuste de cuentas” por las inversiones masivas en Inteligencia Artificial, sin que haya atisbos de ROI… aún.

Por Jorge Díaz Cardiel, socio director general de Advice Strategic Consultants.

 

El crecimiento económico previsto para Estados Unidos ha aumentado, según el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional: previsiones revisadas tras la celebración del muy animado Foros de Davos, organizado por World Economic Forum. Otro tanto puede decirse de España. Ambos países tienen una estimación media de crecimiento en Producto Interior Bruto del 2,2-2,4% en PIB. Mucho más que el resto del mundo desarrollado.

 

Si quieres ahondar en este tema, puedes leer las tribunas previas de Jorge Díaz Cardiel en IT User:

Tendencias TIC - Digital 2026 (II). Más tecnologías que nunca… (sujetas al ROI)

Tendencias TIC - Digital para 2026 (I). Grandes sorpresas

El sector TIC Digital cerrará bien 2025 (+10%) y augura buenas perspectivas para 2026

Los resultados de BigTech en el tercer trimestre dirán si hay burbuja de Inteligencia Artificial

Ganadores y perdedores en la era de la Inteligencia Artificial

Divergencia entre inversores y gestores de IA, como Nvidia y SoftBank: habrá más en 2026

 

Este factor es esencial porque en las dos naciones el peso de las tecnologías de información y la digitalización en la generación de riqueza es muy elevado. En el caso de las empresas norteamericanas, “mandan” las BigTech, las Siete Magníficas (Microsoft, Meta, Amazon, Google, Apple, Nvidia, Tesla) y otras como Oracle, Salesforce y Cisco. Desde EE.UU. se crean las nuevas tecnologías (Cloud, Ciberseguridad, Big Data, Inteligencia Artificial…) y se venden, se exportan por todo el mundo.

España tiene una economía y sociedad muy dependientes de esas tecnologías provenientes de USA. Al final y al cabo, España solo tiene tres muy grandes empresas sistémicas tecnológicas para la economía. Cellnex Telecom, líder europeo en infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas y desplieguen de 5G, conectividad, Small Cells y DAS, entre otras tecnologías, que se han convertido en un activo de seguridad nacional: Cellnex Telecom da soporte a las cadenas de televisión y radio y provee conectividad a los servicios de emergencias (fuerzas de seguridad del estado, hospitales, ambulancias…).

La otra gran empresa tecnológica española es Telefónica, que arranca su segundo año con Marc Murtra en la presidencia y nuevo plan estratégico, consolidación, foco en cuatro mercados principales y despliegue de la digitalización con su filial Telefónica Tech, integrador de tecnologías de nueva generación, como Kyndryl en Estados Unidos y Accenture en Francia.

La tercera compañía TIC española es INDRA: pero, fieles a nuestro mantra, matizamos que la empresa, al albur de la mayor inversión en Defensa y la lluvia de contratos estatales en esa materia, lleva tiempo diciendo que quiere reorientar su negocio desde las TIC -agrupadas en su filial Minsait, que supone 62% de los ingresos de INDRA- a la Defensa.

A partir de ahí, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), España tiene 36.737 empresas tecnológicas que dan empleo a 722.990 personas. Su impacto en el PIB es del 24%, como ya publicamos en IT User con datos del Estudio Advice de Digitalización empresarial.

En proporción al tejido empresarial español, la mayoría son filiales de multinacionales tecnológicas estadounidenses. Y, aquí, hay un punto de encuentro entre el crecimiento parejo del PIB americano y el español. Si la economía crece en Estados Unidos, las empresas TIC invertirán más. Las filiales de esas empresas en España también invertirán más. De hecho, en tres décadas se ha pasado de una situación en que muchos directivos del sector decían, con razón, “los americanos vienen aquí a vendernos sus productos”, a tener “filiales en España que desarrollan data centers, computación, inteligencia artificial y quantum”.

Un buen amigo, directivo de HP de toda la vida, Manuel López, me explicaba el valor que tiene el centro de I+D de HP en León. Lo mismo podría decirse de la llamada “fábrica de Barcelona de impresoras de gran formato de HP”, que trajo a España Juan Soto Serrano (en realidad es una división), o los data centers que está desarrollando Cisco Systems en España. También hay proyectos de AWS (Amazon Web Services) Microsoft, Digital Realty, Equinix, en el desarrollo de centros de datos, con la colaboración de empresas españolas de energía y construcción como Acciona, Ferrovial, Grupo ACS (del Grupo CriteriaCaixa, perteneciente a Fundación La Caixa), Sacyr, Endesa, Iberdrola, entre otras. Si el crecimiento en volumen de la inversión mundial en data centers será de un 30%, en el caso español será del 12%. Además, Qualcomm construirá una fábrica de chips en España.

España crecerá entre el 2 y el 2,4% en PIB en 2026, si no hay “cisnes negros” que cambien radicalmente el tablero de juego y obliguen a revisar los números. Este crecimiento de la economía española es similar al de la estadounidense y ambas previsiones han mejorado en las últimas semanas. La experiencia acumulada de cuatro décadas, indica que, a mayor crecimiento económico, se produce mayor inversión empresarial. Hace muchos años la inversión iba a las fábricas, quizá. Hoy, en cambio, se usa en la adquisición, desarrollo y despliegue de tecnologías de la digitalización.

Y, aunque aún no hay datos oficiales (del INE) sobre la facturación e inversión del sector TIC español en 2025, puede tomarse como punto de referencia el último dato disponible (2023), cuando el sector facturó 138.000 millones de euros o 10% más que el año anterior. Con la ayuda de los Fondos NEXTGEN -que continúan en 2026- y con el crecimiento económico empujando al sector TIC, puede extrapolarse que el sector, en España, ha seguido creciendo en volumen un 10% anual (2024 y 2025) y que también lo hará en 2026. Estas cifras coinciden con fuentes de información privadas, de los servicios de estudios de grandes bancos (CaixaBank Research, BBVA Research) y otros, como FUNCAS y los estudios de Advice Strategic Consultants.

Dijimos al comienzo que 2026 será también un año de “ajuste de cuentas” para el sector tecnológico. Es una expresión acuñada por inversores institucionales norteamericanos, que han provisto billones de dólares para invertir en infraestructura de inteligencia artificial: han transcurrido tres años completos -y empezamos el cuarto-, sin que los inversores hayan visto retorno de su inversión (ROI). Varios líderes de BigTech cogieron el toro por los cuernos en el Foro de Davos recientemente celebrado. Satya Nadela, CEO de Microsoft, dijo que ya es hora las inteligencia artificial empiece a dar resultados concretos. En la misma línea hablaron Demis Hassabis, CEO de Google Deepmind, y el CEO de Anthropic, Dario Amodei. Este último fue más allá y se pronunció sobre los incrementos de productividad que generará la IA. Pero dejó claro que, en primera instancia, esto sucederá a cambio de despidos masivos. Acabamos de empezar 2026 y Amazon anuncia el despido de 34.000 trabajadores en el área de operaciones y 14.000 en servicios corporativos. UPS va en la misma línea con la pérdida de 16.000 empleados.

Es indecente que haya fundadores de empresas de formación en inteligencia artificial en España, que sigan sosteniendo la falacia de “la IA no te quitará el trabajo, sino otra persona que sepa utilizarla mejor que tú”. Este es el reclamo publicitario de gentes que han visto su oportunidad de subirse al carro de la burbuja de la inteligencia artificial y sacar provecho. Pero no tienen razón. ¿Hay alguien que piense en su sano juicio que los empleados y directivos despedidos por las empresas BigTech en Estados Unidos, no saben utilizar la Inteligencia Artificial? Tiene razón Andrew Sorkin (CNBC, New York Times), autor de libros de economía famosos, como “1929”, cuando afirma que “productividad es el nombre bonito que se le da a la consecuencia del despido de trabajadores”.

Al menos, Amazon es más honesto: no le funcionan los Amazon Fresh y los Amazon Go, como era sabido en el sector, y los cierra. Algunos serán reconvertidos en The Whole Foods y otros pasarán a la historia. Ciertamente, la venta física no es el punto fuerte de Amazon, sino el comercio electrónico. En cambio, en España, El Corte Inglés, ha puesto las tecnologías de la digitalización al servicio de la omnicanalidad, consiguiendo atraer a más millones de personas a sus tiendas y, al mismo tiempo, generando ventas a través de aplicaciones/redes sociales, como Pinterest, en la pasada campaña de Navidad.

Cuando hablamos de tecnología, tenemos muy claro que la tecnología ha de estar al servicio de las personas y no su contrario.