El problema de trabajar rodeado de ruido

  • Opinión
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Las interrupciones constantes, tanto físicas como digitales, dificultan la concentración y afectan al bienestar de los profesionales, lo que obliga a replantear cómo la tecnología puede contribuir a crear entornos de trabajo más productivos.

Por Camille Petit, Sales Manager de Jabra para Iberia

 

Según uno de nuestros informes más recientes, actualmente, el 74% de los trabajadores dice sentirse mentalmente agotados por el ruido. Además, el 63% asegura que ese entorno le hace sentir físicamente cansado y casi la mitad (47%) admite que impacta negativamente en su capacidad de concentración.

Cuando hablamos de ruido en la oficina, lo primero que nos viene a la mente son teléfonos sonando, conversaciones de fondo o espacios abiertos donde mantener la concentración más de diez minutos parece misión imposible. Y sí, ese ruido existe. Pero hoy convive con otro mucho menos evidente: el digital.

La jornada laboral transcurre entre notificaciones, chats, correos electrónicos, videollamadas y reuniones. Nuestra atención salta continuamente de una aplicación a otra, de una conversación a otra y de una tarea a la siguiente. El cerebro apenas encuentra momentos de pausa.

Para entender la dimensión del problema, unos datos del estudio Work Trend Index 2025 de Microsoft revelan que los empleados sufren interrupciones cada dos minutos durante sus horas centrales de trabajo. Lo que se traduce en 275 pequeñas interrupciones al día por reuniones agendadas, correos, o llamadas. Además, más de la mitad de las reuniones (60%) surgen sobre la marcha, sin planificación previa, lo que altera el orden mental de los profesionales y sus horarios. Por su parte, las notificaciones y mensajes fuera de la hora de trabajo aumentan en un 15% cada año, lo que también provoca distracciones dentro de la jornada.

La tecnología ha simplificado los procesos, pero también ha multiplicado los canales por los que recibimos información. Incluso herramientas llamadas a mejorar el rendimiento, como la IA, pueden estar consiguiendo el efecto contrario. El mismo informe de Microsoft indica que, pese a que el 96% de los directivos confían en que la IA aumentará la productividad, el 77% de los empleados percibe que esta tecnología está incrementando su carga de trabajo y disminuyendo su atención.

Otro estudio de Gallup señala que el 54% de los trabajadores de la Generación Z y el 47% de los millennials aseguran haber sufrido niveles de estrés tan elevados que les han impedido acudir a su puesto de trabajo durante el último año. No es de extrañar en un entorno dominado por el ruido físico y digital.

Durante años las empresas han diseñado oficinas y dinámicas para favorecer la colaboración. Ahora se abre otra conversación igual de importante: ¿cómo proteger la capacidad de concentración de los equipos? Porque trabajar de forma colaborativa no debería implicar vivir en un estado de interrupción permanente.

Y no nos olvidemos de que la calidad de las interacciones también influye más de lo que parece. De hecho, el 54% de los participantes en nuestro informe afirmaron que la mala calidad de audio en las videoconferencias afectaba negativamente a su bienestar mental y más de la mitad reconocían que aumentaba el estrés y dificultaba la concentración.

En este contexto, la tecnología debe actuar como un verdadero aliado de los profesionales, adaptándose a la realidad híbrida que define el trabajo actual. Su papel ya no se limita a facilitar la comunicación, sino a proteger aquello que resulta más valioso en un entorno cada vez más exigente: la capacidad de concentrarse, rendir al máximo y mantener el foco, independientemente de las condiciones externas.

Con esta visión nace nuestra nueva gama Evolve3, equipada con un avanzado Sistema de Cancelación Activa de Ruido Adaptativa (ANC). Esta tecnología ajusta de forma inteligente la entrada de sonido y bloquea las distracciones del entorno a medida que cambian las condiciones acústicas. El resultado es una experiencia de comunicación más nítida y eficaz: los profesionales pueden ser escuchados con mayor claridad incluso en espacios especialmente ruidosos, mientras reducen las interrupciones que afectan a la productividad durante llamadas y reuniones.

Y es que el contexto de trabajo actual obliga a los profesionales a alternar reuniones y llamadas desde diversos espacios con tareas complejas, que exigen una mayor concentración, y a su vez, el creciente uso de la voz para colaborar con la IA exige que la calidad de las soluciones profesionales aumente. Por ello, incorporamos tecnología especializada basada en modelos de aprendizaje profundo impulsados por IA. Nuestros algoritmos han sido entrenados con más de 60 millones de frases reales para alcanzar una capacidad extraordinaria: distinguir la voz humana del ruido de fondo con una precisión excepcional. Gracias a ello, logramos tasas de transcripción de hasta el 96 % y el 99 % en entornos de oficina abierta, favoreciendo una interacción más natural y eficiente con la IA y contribuyendo a que los profesionales colaboren de manera más natural con ella.

En definitiva, la hiperconectividad ha transformado profundamente nuestra manera de trabajar, pero también ha llenado las jornadas de interrupciones constantes. Cuando al ruido digital se suman las conversaciones cruzadas, las llamadas simultáneas o una mala calidad de audio, el desgaste se convierte en una consecuencia inevitable. Por eso, el desafío de las organizaciones ya no consiste únicamente en facilitar la colaboración, sino en crear entornos donde las personas puedan desarrollar su trabajo con claridad, concentración y bienestar, sin sentirse permanentemente saturadas.