Kaspersky demuestra que el reconocimiento facial identifica rostros alterados con IA generativa

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biometria facial

Un experimento en directo durante la conferencia Kaspersky HORIZONS revela que los sistemas de verificación facial siguen reconociendo identidades incluso tras transformaciones sintéticas de envejecimiento o rejuvenecimiento. El experimento es una prueba de concepto de un posible ciberataque habilitado por IA.

Los sistemas modernos de reconocimiento facial son capaces de identificar correctamente a una persona incluso cuando su rostro ha sido alterado de forma drástica mediante herramientas de inteligencia artificial generativa (GenAI). Esta es la principal conclusión de una demostración realizada por el equipo de investigación de Kaspersky durante Kaspersky HORIZONS, la conferencia anual de referencia de la compañía en Europa.

En la prueba, los analistas del Global Research and Analysis Team (GReAT) utilizaron una herramienta open source de análisis facial basada en visión por ordenador para evaluar cómo reaccionan los algoritmos biométricos ante imágenes modificadas artificialmente. Los retratos originales fueron procesados con técnicas de envejecimiento y rejuvenecimiento generadas por IA, produciendo resultados que, para un observador humano, parecían corresponder a personas completamente distintas.

A pesar de estas transformaciones visuales profundas, el sistema de reconocimiento facial identificó correctamente las imágenes alteradas como pertenecientes a las identidades originales en los 10 casos analizados, demostrando que los algoritmos actuales se apoyan en rasgos geométricos y estructurales persistentes, más allá de la apariencia superficial.

 

La IA generativa no engaña a los algoritmos

El experimento incluyó comparaciones entre retratos muy diferentes, verificaciones con software moderno de reconocimiento facial y escenarios sintéticos generados por IA. Los resultados sugieren que, incluso cuando la apariencia cambia de forma significativa, los sistemas biométricos pueden detectar características profundas del rostro que permanecen estables tras la manipulación digital.

Desde el punto de vista de la ciberseguridad, este hallazgo plantea un doble riesgo. Por un lado, confirma la resiliencia de los sistemas de autenticación facial frente a ciertas manipulaciones visuales, y, por otro, abre interrogantes sobre el uso indebido de la IA generativa para suplantación de identidad, creación de perfiles falsos hiperrealistas o evasión de verificaciones humanas.

“Aunque el experimento no representa un estudio a gran escala, sí constituye una prueba de concepto de un posible ciberataque habilitado por IA sobre el que la industria debe reflexionar”, explica Maher Yamout, investigador principal de seguridad en GReAT.

Yamout subraya que las transformaciones faciales generadas por IA pueden preservar la identidad biométrica incluso cuando la percepción humana interpreta las imágenes como personas distintas, lo que genera nuevos desafíos para la confianza digital, la verificación de identidad y la prevención del fraude.