La computación cuántica entra en una nueva era donde la capacidad marca la diferencia
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Aunque el 89% de las organizaciones ya trabaja con tecnologías cuánticas, solo un 3% ha logrado despliegues a escala. La inversión en computación cuántica alcanzó los 8.300 millones de dólares en 2025. Los primeros en desarrollar talento, integración y propiedad intelectual consolidarán una ventaja difícil de cerrar.
El estudio State of Quantum 2026, elaborado por The Quantum Insider y publicado por IQM Quantum Computers, confirma que la computación cuántica ha entrado en una “era de capacidad”, donde el reto ya no es acceder a un sistema, sino convertir ese acceso en resultados útiles. Los datos muestran que el 89% de las organizaciones realiza trabajo práctico, pero solo un 10% ha alcanzado usos productivos limitados y un 3% despliegues a escala, lo que evidencia una brecha significativa entre experimentación y madurez.
El informe introduce por primera vez el Quantum Readiness Index, que sitúa al mercado global en 58 sobre 100, dentro del nivel “Developing”, es decir, un ecosistema que ha superado la fase exploratoria, pero aún no preparado para una adopción a gran escala. Las empresas avanzan más rápido en contratación, presupuestos y pilotos que en propiedad intelectual o despliegues reales, y solo un 9% cuenta con programas de IP bien dotados.
Crece la inversión, pese a los frenos
El estudio también identifica los principales cuellos de botella, empezando por la escasez de talento, señalada por el 66% de grandes empresas, universidades y organismos públicos. Le sigue el diseño de algoritmos, que supera a la inmadurez del hardware como freno principal, y los tiempos de formación, que requieren entre dos y cinco años, lo que obliga a iniciar la capacitación de inmediato.
En paralelo, la inversión se ha disparado, alcanzando los 8.300 millones de dólares en 2025, casi cinco veces más que el año anterior, impulsada por operaciones de mayor tamaño y por adquisiciones reales, no especulativas.
El capital se dirige ahora a empresas con hitos verificables, y los compradores priorizan sistemas abiertos, calibrables e integrables, alejándose de modelos “caja negra”.
El informe concluye que la ventana crítica se sitúa entre 2026 y 2031, periodo en el que los proveedores convergen en sus hojas de ruta hacia la computación cuántica tolerante a fallos. Las organizaciones que utilicen estos años para formar talento, integrar sistemas y generar aprendizaje propio llegarán con ventaja al momento decisivo.