La economía digital ya representa el 26% del PIB español y sitúa a España por delante de la media europea en transformación digital
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La transformación digital se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento de la economía española. Lejos de ser una tendencia vinculada exclusivamente al sector tecnológico, la digitalización está impulsando cambios estructurales en la productividad, la competitividad y los modelos de negocio de empresas de todos los tamaños, según la 34ª ola semestral del Estudio Advice de Éxito Empresarial y Digitalización, realizado por Advice Strategic Consultants.
A partir de los datos del citado informe, la economía digital alcanzó en 2026 un valor de 455.300 millones de euros, equivalente al 26% del PIB nacional, dos puntos porcentuales más que el año anterior.
La cifra confirma que la digitalización está creciendo a un ritmo superior al conjunto de la economía española. Hace apenas un año, el peso de la economía digital se situaba en el 24% del PIB. El avance hasta el 26% refleja la aceleración de las inversiones en tecnologías digitales, la adopción creciente de herramientas basadas en inteligencia artificial y datos, así como la consolidación de infraestructuras avanzadas de conectividad.
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El fenómeno adquiere una relevancia especial porque se produce en un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas. En este contexto, el papel de las grandes corporaciones está siendo determinante para extender la transformación digital al conjunto de la economía. Organizaciones de sectores como banca, telecomunicaciones, distribución, energía o turismo están actuando como catalizadores tecnológicos mediante inversiones multimillonarias en inteligencia artificial, cloud, automatización, logística inteligente y plataformas digitales.
La digitalización ya forma parte de la actividad económica
La evolución de los indicadores empresariales muestra hasta qué punto la digitalización se ha integrado en la actividad económica. Actualmente, el 99% de las empresas españolas dispone de conexión a Internet, mientras que el 84,5% cuenta con página web corporativa y cerca del 70% utiliza redes sociales como herramienta de negocio. Más relevante aún resulta el crecimiento de las tecnologías avanzadas. La adopción de inteligencia artificial ha aumentado hasta el 21,1% de las empresas, frente al 12% registrado apenas un año antes, mientras que el uso de servicios cloud alcanza ya al 44,3% del tejido empresarial. La analítica de datos también experimenta un crecimiento significativo y ya está presente en más del 40% de las organizaciones.
La expansión de estas tecnologías está modificando la forma en que las compañías gestionan procesos, toman decisiones y se relacionan con clientes y proveedores. Sin embargo, el informe señala que España ha entrado en una nueva fase de madurez digital. El reto ya no consiste únicamente en adoptar tecnología, sino en transformar esa inversión en incrementos tangibles de productividad, innovación y valor añadido.
La inteligencia artificial representa probablemente el mejor ejemplo de esta nueva etapa. Los datos del Banco de España indican que aproximadamente una de cada cinco empresas utiliza ya soluciones de IA, aunque en la mayoría de los casos su aplicación sigue encontrándose en fases experimentales o pilotos. La automatización avanzada, la generación de contenidos, el análisis predictivo y la optimización de procesos aparecen como las principales áreas de aplicación, mientras persisten obstáculos relacionados con la disponibilidad de talento especializado, los costes de implantación y la calidad de los datos.
España adquiere protagonismo en Europa
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la comparación con el resto de Europa. Durante años, España ocupó posiciones intermedias en los principales índices de digitalización comunitarios. Sin embargo, la situación actual muestra una evolución muy diferente. Según los datos recopilados por Eurostat, la Comisión Europea y el Banco de España, España supera actualmente la media de la Unión Europea en competencias digitales básicas, infraestructuras de conectividad, digitalización de pymes, utilización de inteligencia artificial y servicios públicos digitales.
El liderazgo español resulta especialmente visible en el ámbito de las infraestructuras. La cobertura de fibra óptica alcanza el 95% del territorio, mientras que la cobertura 5G se sitúa en el 96%, porcentajes que colocan al país entre los mercados más avanzados de Europa. Estas capacidades han permitido acelerar la adopción de servicios digitales tanto por parte de ciudadanos como de empresas y administraciones públicas.
También en inteligencia artificial España presenta indicadores superiores a la media europea. Mientras que alrededor del 13% de las empresas de la Unión Europea utilizan actualmente soluciones de IA, en España el porcentaje alcanza el 21%. En el caso de la inteligencia artificial generativa, la distancia es aún mayor: el 50% de las empresas españolas ya ha incorporado este tipo de tecnologías frente a una media europea del 37%. Incluso entre las pymes, tradicionalmente más rezagadas en procesos de digitalización, España mantiene una ventaja respecto al conjunto de la UE.
La administración electrónica constituye otro de los ámbitos donde España ha conseguido posicionarse por encima de sus socios europeos. Los niveles de interacción digital con las administraciones públicas, el acceso a historiales sanitarios electrónicos, el uso de identidad digital y los servicios de gobierno electrónico presentan porcentajes superiores a la media comunitaria. Esta evolución refleja el impacto de las políticas públicas desplegadas en los últimos años bajo el paraguas de programas como España Digital y los fondos europeos de recuperación.
Retos por asumir
A pesar de estos avances, los expertos advierten de que la posición de liderazgo no está garantizada. Europa continúa acelerando sus inversiones en inteligencia artificial, semiconductores, cloud y redes avanzadas, mientras que países como Finlandia, Dinamarca, Países Bajos o Irlanda siguen liderando determinados indicadores clave relacionados con competencias digitales, servicios cloud y administración electrónica.
En este escenario, el desafío para España consiste en convertir su ventaja en infraestructuras y conectividad en una transformación empresarial más profunda. La extensión del uso intensivo de la inteligencia artificial, la modernización de las pymes, la mejora de las competencias digitales y el incremento de la productividad aparecen como las grandes prioridades de la próxima etapa.
La conclusión del estudio es clara: España ha dejado atrás la fase inicial de digitalización y se encuentra en un proceso de consolidación. Con una economía digital que ya genera más de una cuarta parte del PIB nacional y unos indicadores que superan la media europea en ámbitos estratégicos, la tecnología se ha convertido en un activo económico de primer orden. El reto ahora será transformar esa fortaleza digital en una ventaja competitiva sostenible capaz de impulsar el crecimiento, la innovación y el empleo de calidad durante la próxima década.