La inteligencia artificial se integra cada vez más en el día a día de los empleados españoles
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Los empleados anticipan un modelo laboral donde humanos y máquinas colaboran de forma habitual. Sin embargo, esta transición llega acompañada de inquietud, falta de formación y cambios profundos en la estructura de las plantillas. España avanza en madurez digital, pero arrastra brechas que pueden frenar la adopción.
Según la encuesta HR & Payroll Pulse 2026 de SD Worx, el 46,4% de los empleados españoles espera que su trabajo esté respaldado por la inteligencia artificial en un futuro cercano. El uso de estas herramientas se normaliza y el 35,6% afirma emplearlas cada vez más en sus tareas diarias. Pero la incertidumbre persiste: el 31,5% teme que la IA haga redundantes sus funciones, un porcentaje superior a la media europea. Aun así, el 66,2% confía en que sus capacidades humanas seguirán siendo irremplazables.
El gran desafío es la formación. Solo el 18,8% de los trabajadores siente que su empresa le ayuda a desarrollar las habilidades necesarias para un futuro impulsado por la IA, una brecha que amenaza con frenar la adopción tecnológica y aumentar la desmotivación. La falta de acompañamiento formativo se convierte en uno de los principales puntos débiles del mercado laboral español.
España escala posiciones en IA aplicada a los RRHH
Desde la perspectiva empresarial, la apuesta por la IA es clara. España ocupa ya la sexta posición europea en madurez de IA en Recursos Humanos, con el 50,1% de las compañías invirtiendo en estas herramientas. Además, el 46,2% está rediseñando su modelo operativo para favorecer la colaboración entre humanos e IA, y el 44,1% reestructura flujos de trabajo para integrar la automatización.
Las áreas prioritarias son control horario (29,6%), gestión de nóminas (28,1%) y análisis de datos (26,8%). Pero esta transformación tendrá consecuencias directas en las plantillas: el 44,4% de los empleadores espera operar con menos personal en los próximos años y el 36,2% confía más en la IA que en nuevas contrataciones para aumentar la productividad.
La regulación también marca el ritmo. La Ley de IA europea exige que las organizaciones que utilicen sistemas de alto riesgo cumplan requisitos estrictos desde agosto de 2026, aunque se ha solicitado posponer el plazo a diciembre de 2027. Los empleados son exigentes, y el 63,9% reclama transparencia en la toma de decisiones de la IA y el 57,5% confía en un uso justo por parte de su empresa. Por su parte, el 47,5% de las compañías afirma contar ya con políticas de gobernanza ética.
Carlos Pardo, director general de SD Worx España, afirma que “las organizaciones sacan el mayor partido de la IA cuando despliegan la tecnología con un objetivo claro y resultados medibles en mente. Hay que invertir no sólo en tecnología, sino también en formación y acompañamiento”.