El reto de IoT: pasar de proyectos piloto a soluciones a escala

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La pandemia ha actuado como catalizadora para el despliegue de Internet de las Cosas, y el potencial valor económico que puede generar en la economía a escala mundial es considerable. Sin embargo, muchas empresas han tenido problemas para capturar ese valor a escala. Deben capitalizarlo, pasando de proyectos piloto a un enfoque de transformación del modelo operativo.

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Según un informe de McKinsey, el valor económico potencial que Internet de las Cosas (IoT) podría generar en todo el mundo para 2030 es de entre 5,5 y 12,6 billones de dólares. 

Sin embargo, conseguir el alto valor asociado a esta tecnología, ha resultado un reto muchas empresas, que han tenido dificultades para pasar de los proyectos piloto a la captura de valor a escala con éxito.

Actualmente, según este informe, existen una serie de factores que contribuyen al impulso del IoT, entre los que destacan la mejor percepción por parte de los consumidores de la capacidad del IoT de crear valor, la existencia de una tecnología madura que permite desplegar soluciones a gran escala y las redes 4G y 5G que garantizan la conectividad.

No obstante, las empresas y los gobiernos suelen tratar IoT como un proyecto tecnológico independiente y no como una transformación del modelo operativo. Para ello, se necesitan sistemas operativos “omnipresentes” que permitan la interoperatividad. Además, hay que contar con problemas de implantación por falta de profesionales cualificados, así como riesgos en materia de ciberseguridad y privacidad.

La investigación incluye siete pasos que las empresas, que quieran lograr el éxito y capitalizar el valor económico del IoT, deben seguir:

-- Asignar un responsable que centralice las decisiones vinculadas a IoT. Puede proceder de cualquier ámbito o función.

-- Pensar en grande. Concebir desde el principio el proyecto como algo a gran escala, presente en el conjunto del negocio.

-- No ponerse límites. La integración conjunta de las soluciones en diferentes áreas y para diferentes usos es lo que potencia la transformación de procesos y la optimización, asegurando que el impacto se convierte en valor para la compañía.

-- Invertir en talento. Es necesario incluir a reclutadores capaces de captar a los mejores técnicos.

-- Transformar y optimizar toda la organización. El proyecto debe ir más allá de la tecnología o el área de sistemas.

-- Buscar la interoperabilidad. Es un ecosistema muy fragmentado, por lo que es indispensable que todos los elementos se comuniquen entre sí.

-- Conducir la transformación de forma proactiva. Hay que controlar desde el principio la construcción y despliegue de las soluciones de IoT que mejor respondan a las necesidades de cada compañía y su mercado.