LinkedIn y Microsoft coinciden en que la IA redefine el trabajo y acelera un cambio de paradigma profesional
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Ángel Sáenz de Cenzano, director general de LinkedIn Iberia, y Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, destacan que la IA ya actúa como colaborador y pronto como operador autónomo dentro de las organizaciones. El futuro del empleo será híbrido, con equipos formados por humanos y agentes de IA trabajando de forma conjunta.
Aprovechando la presentación de Open to Work, el libro de Ryan Roslansky (EVP de LinkedIn y Microsoft Office) y Aneesh Raman (Chief Economic Opportunity Officer de LinkedIn), Ángel Sáenz de Cenzano, director general de LinkedIn Iberia, y Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, han mantenido un encuentro con prensa especializada en el que han analizado cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la forma de trabajar y qué implicaciones prácticas tiene ya para profesionales y organizaciones.
El modelo tradicional de carrera ya no funciona
Ambos portavoces coincidieron en que el mercado laboral ha dejado atrás la lógica lineal de formación-profesión-ascenso.
Ángel Sáenz de Cenzano recordó que las habilidades necesarias para trabajar están cambiando un 70% entre 2015 y 2030, lo que obliga a replantear por completo la idea de carrera profesional. “El trabajo ya no es una carrera lineal, sino que da muchas vueltas”, señaló, subrayando que la trayectoria académica tradicional ya no basta para sostener una vida laboral en constante reinvención.
El directivo explicó que LinkedIn ha detectado más de un millón de nuevos roles emergentes en la plataforma, reflejo de un mercado donde las habilidades pesan más que los títulos y donde las trayectorias zigzagueantes se han convertido en la norma.
Por su parte, Paco Salcedo describió una evolución acelerada en la adopción de IA dentro de las empresas. Primero llegó como asistente; después, como colaborador capaz de ejecutar tareas complejas; y ahora se abre paso un nuevo estadio en el que la IA actúa como operador autónomo.
Según explicó, ya existen organizaciones que trabajan con equipos híbridos de humanos y agentes, y Microsoft opera internamente con 700.000 agentes de IA que realizan funciones diversas. “Vamos a ver agentes capaces de asumir responsabilidades y ser casi como un empleado digital”, afirmó. El directivo también destacó que la IA se está especializando por departamentos —legal, financiero, operaciones— a medida que las empresas exponen sus datos a modelos avanzados, lo que permite una automatización más contextual y precisa.
El libro Open to Work plantea que adaptarse es más importante que predecir, que las habilidades son el nuevo eje de las oportunidades y que el valor diferencial no está en competir con la tecnología, sino en trabajar con ella.
Sáenz de Cenzano insistió en que el mercado laboral ya se mueve hacia un modelo basado en habilidades demostrables, no en titulaciones. Recomendó a los profesionales analizar qué tareas pueden automatizarse y cuáles deben seguir dependiendo de ellos, y adoptar ciclos de aprendizaje cortos, de 30, 60, 90 días, para mantenerse relevantes.
La alta dirección debe liderar con el ejemplo
Ambos portavoces insistieron en que la adopción de IA no puede recaer únicamente en los equipos técnicos. Para Salcedo, la dirección tiene tres responsabilidades clave: dotar a la organización de herramientas seguras, evitando que los empleados recurran a soluciones de consumo que comprometan los datos corporativos; liderar con el ejemplo, mostrando cómo integrar la IA en el trabajo diario; y crear una plataforma de seguridad, talento y cultura que permita experimentar, equivocarse y aprender.
“Si no se protege lo más importante —los datos—, la IA no puede funcionar bien”, advirtió, subrayando la necesidad de gobernanza, observabilidad y control sobre los agentes que se crean dentro de la empresa.
El avance hacia organizaciones con agentes autónomos plantea nuevos desafíos. Salcedo destacó la importancia de modernizar aplicaciones y datos para que la IA pueda operar sobre ellos; etiquetar y proteger la información, incluyendo identidades de agentes; establecer gobernanza estricta para saber qué agentes existen, quién los crea y cómo se comportan; y gestionar su ciclo de vida, desde el modelo elegido hasta su consumo y tasa de error. La IA, recordó, es un modelo no determinista y siempre requiere supervisión humana.
Por otra parte, aunque España muestra un alto interés por la IA, Salcedo alertó de una brecha preocupante: la baja adopción en pymes, situada en torno al 10%.
Estas empresas tienen la oportunidad de competir como grandes gracias a la IA, pero carecen del acompañamiento tecnológico necesario. El directivo anticipó un crecimiento del ecosistema de empresas locales que ayudarán a cerrar esta brecha.
Una revolución industrial global
Salcedo calificó la IA como una revolución industrial sin precedentes, porque por primera vez todos los países están en la misma línea de salida. Una empresa española tiene acceso a la misma tecnología que una japonesa o estadounidense, lo que abre oportunidades inéditas para competir a escala global.
La IA, explicó, es a la vez deflacionista, porque reduce costes, e inflacionista, al generar nuevas oportunidades de inversión. El impacto dependerá de cómo cada organización utilice la tecnología para crear ventajas competitivas, acelerar la innovación y transformar su modelo productivo.
Para Sáenz de Cenzano, el momento actual no es solo una revolución tecnológica, sino un cambio profundo en la forma de trabajar. Aunque reconoce que muchos profesionales sienten incertidumbre, destaca que España es uno de los países líderes en conocimiento y adopción de IA. El reto, dijo, no es evitar el cambio, sino aprender a navegarlo. “No es un problema que haya incertidumbre; es un reto entender cómo nos vamos a adaptar”.
El profesional del futuro —y ya del presente— deberá combinar habilidades técnicas con capacidades humanas que la IA no puede replicar: empatía, comunicación, pensamiento crítico, creatividad o humor.
Ambos portavoces coincidieron en que la IA no sustituirá a los profesionales, pero sí lo hará alguien que sepa usarla mejor. El futuro del trabajo será híbrido:, con humanos y agentes trabajando juntos.
El libro resume esta idea en las cinco Cs: creatividad, curiosidad, coraje, compasión y comunicación. “Nadie puede competir contigo excepto tú”, recordó Salcedo, subrayando que cuando la IA se encarga de la eficiencia, lo que gana valor es lo humano.