Biden mantiene las restricciones de EEUU a las empresas tecnológicas chinas

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Las relaciones comerciales entre China y Estados Unidos no parecen estar mejorando con el cambio en el gobierno norteamericano. De hecho, la administración Biden parece dispuesta a mantener las restricciones a empresas tecnológicas chinas, como muestra la última medida que han anunciado sus representantes. Esta consiste en añadir siete desarrolladores de tecnologías de supercomputación de China a la lista negra de empresas sospechosas de colabora en proyectos de ámbito militar.

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En su anuncio, el gobierno afirma que estas empresas y grupos de investigación están “involucrados en la construcción de supercomputadoras utilizadas por los actores militares de China, sus desestabilizadores esfuerzos de modernización militar y/o programas de armas de destrucción masiva”. Esto supone que los proveedores de tecnología estadounidenses tienen prohibido comerciar con esas organizaciones, y esta lista negra también tiene mucho peso de cara a las empresas tecnológicas extranjeras más vinculadas a Estados Unidos. Por ejemplo, fabricantes de semiconductores de primer nivel como TSMC, que tienen importantes intereses que proteger en EEUU.

Las empresas que acaban de entrar en esta clasificación son Tianjin Phytium Information Technology, Shanghai High-Performance Integrated Circuit Design Center, Sunway Microelectronics y National Supercomputing Centers en Jinan, Shenzhen, Wuxi y Zhengzhou. Estas se suman a varios grupos de supercomputación que ya estaban incluidos en la lista negra de EEUU, como Sugon y Hygon, añadidos anteriormente por el gobierno de Trump. Otras organizaciones destacadas que entran a formar parte de esta lista son SenseTime y Megvii, especializadas en IA, Hikvision y Zhejiang Dahua Technology Co, dedicadas a vigilancia y el fabricante de semiconductores SMIC, uno de los principales a nivel mundial.

Estas medidas responden a las preocupaciones de Estados Unidos sobre el progreso que puede alcanzar China en campos tecnológicos estratégicos de cara al futuro. Por ejemplo, la inteligencia artificial, la computación cuántica o la ciberseguridad, entre otros, campos en los que China va a invertir grandes recursos en la próxima década. Pero para superar a Estados Unidos y sus socios en el desarrollo tecnológico necesita tecnología que todavía no es capaz de fabricar, y para ello recurre a proveedores extranjeros, muchos de ellos norteamericanos.